Niñera donó parte de su hígado a la pequeña que cuidaba

Su increíble gesto de generosidad ha salvado la vida de Talia, de tan solo 16 meses.

¿Quién cuidaba de ti cuando eras un niño, además de tus padres? Si pasabas mucho tiempo con tus abuelos, con tus tíos o con alguien ajeno a tu familia contratado para hacer ese trabajo, probablemente hayas establecido un vínculo muy especial con esa persona. El caso del que hoy queremos hablarte, sin embargo, va mucho más allá: es la historia de una niñera que no dudó en donar un trozo de su propio hígado para salvar a la pequeña de la que cuidaba, un bebé de apenas 16 meses.

Su nombre es Kiersten Miles, tiene 22 años y la hemos conocido leyendo el blog Inquisitr. Esta joven encontró empleo en New Jersey encargándose de atender a los tres hijos de George y Farra Rosko, incluida Talia, la benjamina de la casa. Pocos días después de obtener el puesto, el matrimonio explicó a la niñera que su hija menor sufría atresia biliar, una enfermedad poco común que le había sido diagnosticada poco tiempo después de nacer.

Según los médicos, Talia tendría complicado superar su segundo cumpleaños si no se encontraba una solución. Kiersten buscó información en Internet, ansiosa por saber si podía hacer algo por ayudar a la niña. Así fue cómo supo que el trasplante de tejidos del hígado era una posibilidad, una de las vías más seguras para salvarla. Sólo llevaba tres semanas trabajando para los Rosko cuando decidió dar un paso al frente y ofrecerse como donante para la bebé.

«Me quedé muy sorprendida», confiesa la madre, «le dije que era algo serio, que no era lo mismo que donar sangre». Pero Kiersten estaba completamente segura de lo que hacía; y quería someterse cuanto antes a las pruebas para comprobar si era compatible con Talia. Tras varios meses de exámenes y espera, llegó la respuesta definitiva: el trasplante era viable. Sin dudarlo ni siquiera por un segundo, la niñera se reafirmó en su propuesta inicial.

Las intervenciones tuvieron lugar el pasado 11 de enero y fueron un éxito rotundo. Ambas están ya en casa, recuperándose sin problemas. «Kiersten es un ángel en la tierra. Sé que suena estúpido, pero es así. Ni siquiera la conocíamos. En un primer momento pensé que era genial que se ofreciese, pero la verdad es que no creía que la cosa fuese adelante. No es algo que se vea todos los días», explica la madre de Talia. Pronto podrá contar a su pequeña cómo la generosidad de su niñera le dio la oportunidad de vivir.



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