35 años después, una madre recuperó los objetos de su hijo caído en Malvinas: "Hoy Eduardo volvió a nacer"

En el segundo día de comunicación de las identidades, María del Carmen Penón no sólo recibió la confirmación de que su hijo, Eduardo Araujo, descansa en una de las fosas del cementerio Darwin sino que recuperó las pertenencias que descansaron durante décadas junto a su cuerpo.

Dos páginas de una pequeña biblia rotas, una postal con la imagen de la virgencita de la Merced, una pulsera de plata, una libreta del Ejército, una factura del pago de la cuota de una escuela y una cédula de conducir… A sus 81 años, María del Carmen Penón tomó los folios que contenían esos objetos, se largó a llorar y empezó a hablarles en voz baja.
 
Ninguno de los presentes en una de las oficinas del Archivo Nacional de la Memoria escuchó qué fue lo que dijo. La mujer, ya anciana, se encontró después de 35 años con las pertenencias personales de su hijo Elbio Eduardo Araujo, que descansaron desde junio de 1982 dentro de una fosa sin identificar del cementerio de Darwin de las Islas Malvinas.
 
La madre supo hoy, después de más de tres décadas de lucha, que su hijo de 19 años yace bajo la cruz número 16 del Sector B3 en el cementerio de la Isla Soledad. Hoy tomó conocimiento del lugar exacto donde descansan los restos del "Cabezón", el "Ñato" y, como si fuera poco, se llevó esos objetos que Eduardo guardó hasta el último segundo de su vida.


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