La Rioja, Martes 10 de Diciembre del 2019

Tel:380-4490111 380-449277

Después de años sin hablarse, Enrique Iglesias se reconcilió con su padre Julio

Antes de presentarse en un recital en Madrid, la estrella del pop dio detalles de cómo se acercó al cantante melódico.
Una noche de hace dos semanas, Enrique Iglesias aprovechó que sus hijos mellizos estaban dormidos para ponerse una película. Quería relajarse. Se sirvió un vodka solo con hielo y se sentó en el sofá de su casa de Miami. No se acuerda del título del film, pero sí que la historia le conmovió y lo impulsó a tomar el teléfono. Necesitaba hablar con su padre, Julio Iglesias. “Tuvimos una conversación muy bonita. Estaba bien de ánimo. Fue una conversación de esas en las que eres consciente de que es especial. Me reconfortó mucho”, cuenta el cantante a El País.
 
Aquí se cerró un círculo, se cortó una hemorragia y va probablemente a obligar a clausurar decenas de reportajes y conversaciones que empiezan con un: Julio Iglesias y su hijo Enrique no se hablan.
 
Si la cultura pop española tiene un capítulo especialmente morboso es la guerra de las dos estrellas de la música más importantes a nivel internacional de este país en las últimas décadas, Julio y Enrique Iglesias. Al menos en números: venta de discos y premios internacionales. Julio, con 76 años, 300 millones de discos despachados. Enrique, con 44, 180 millones.
 
Antes, era habitual que en las entrevistas con Enrique Iglesias el periodista se topase con un muro: nada de preguntas sobre su padre. El trauma parece superado. Al menos hoy, el cantante habla sin insistir sobre lo que era un tema tabú: “A los 18 años me separé de mi familia por completo. Y fue difícil. Me fui y durante diez años no tuve absolutamente ningún contacto con mi padre. No empecé a tener contacto con él hasta que murió mi abuelo (2005). Son muchos años. Sufrí mucho. Pero lo que sentía por mi música me daba fuerza. Y, sobre todo, perseguía el objetivo hacerlo a mi manera”.
 
La conversación con el cantante es por video. Él está en su casa de Miami, este diario en Madrid. Al terminar la reflexión anterior se levanta la visera de la gorra y respira hondo, como aliviado. La historia es la siguiente. Julio Iglesias e Isabel Preysler se divorciaron en 1978. Sus tres hijos (Chábeli, Julio José y Enrique) se quedaron en Madrid con ella. El cantante se fue a vivir a Miami. En diciembre de 1981, ETA secuestró al padre de Julio Iglesias y abuelo de Enrique. Lo liberó 20 días después. Julio e Isabel decidieron que los tres nenes se alejen de España, por temor a otro secuestro y a la exposición mediática. Se fueron a Miami con el padre. Enrique tenía solo seis años. Ya no volvería a vivir más en España.
 
Con 18 años, Enrique se fue de su casa porque intuyó que su decisión de dedicarse a la música no le iba a gustar a su padre. “Hice las maletas y me fui a vivir a Canadá. Sin pensarlo mucho. Me fui allí porque sabía que era como vivir en Estados Unidos, pero no conocía absolutamente a nadie. Como no conocía a nadie me podía concentrar en mi música y trabajar”, recuerda hoy.
 
Grabó unas canciones con 500 dólares, dinero que le prestó Elvira Olivares, "La Seño", la persona que cuidaba de él y de sus dos hermanos. Mandó las composiciones a una compañía con el nombre de Enrique Martínez, ocultando así que es el hijo de Julio Iglesias. Incluso dice que es guatemalteco. La compañía le vio potencial y firmó un contrato. Alfredo Fraile, el que fuera mánager de Julio Iglesias durante 15 años, de 1969 a 1984, cuando el cantante se convirtió en una estrella, comentó al respecto. “Enrique le envió el disco a su padre y este dijo que era una porquería, que no iba a llegar a nada. Que el que sabía de música era él y que debería apoyarse en él. Creo que ahí se equivocó Julio”, señaló Fraile, de 76 años, por teléfono desde Miami. Esta versión es la misma que se sostiene en el libro Julio, la biografía, escrito por Óscar García Blesa.
 
Después de 30 años sin hablarse, Fraile contactó hace unos meses a Julio Iglesias. Le quería informar sobre una serie sobre la vida del cantante que están por producir. “Se mostró muy cariñoso, como si hubiésemos estado sin hablar solo una semana. Me envió una canción por el 70 cumpleaños de mi mujer, algo que le agradeceré toda la vida”, señaló. El exmanager conoce bien a Enrique. Lo vio crecer. Las dos familias vivían en Miami y Fraile tiene hijos de la edad de Enrique. “Ahora que estoy revisando material para la serie veo un montón de fotos donde aparece Enrique jugando con mis hijos y sentado en mis rodillas”, explicó. Y agregó: “Enrique es generoso. Siempre ha intentado tender puentes con su padre. Es un chico bueno y talentoso. El problema fue que quiso hacer su propio camino y su padre consideraba que debía hacerlo asesorado por él. Pero no tengo ninguna duda de que Julio se siente orgullosísimo del éxito de Enrique”.
 
Después de aquel encuentro de 2005 tras una década sin hablarse, la relación padre-hijo fue peculiar. Se veían poco, hablaban de vez en cuando. “Nos queremos mucho”, decía siempre Enrique. Julio nunca fue a un recital de Enrique, que dice haber asistido a alguno de Julio solo cuando era chico. La relación, sin llegar a ser tan cercana, se ablandó en los últimos tiempos, sobre todo desde la paternidad de Enrique. “Mi padre es muy competitivo. Y yo, en cierta manera, también”, comentó el artista. Durante la charla, el cantante sigue tendiendo puentes: “Nos tenemos un respeto mutuo, más ahora que hace 25 años. Es mi padre y lo quiero con toda mi alma. Lo respeto y lo admiro y hasta en parte entiendo las cosas que ha hecho en su carrera y en su vida personal”.
 
Enrique Iglesias y la extenista Anna Kournikova llevan juntos 18 años. Cada dos meses se publican supuestas crisis de pareja que nunca se confirman. Ahora se insiste menos: desde hace justo dos años, cuando nacieron sus dos mellizos, Nicholas y Lucy. La pareja llevó tan en secreto el embarazo que la prensa se enteró casi el mismo día que ella entraba al hospital para el parto. Desde entonces, las cuentas de Twitter e Instagram del cantante están llenas de tiernos videos con los nenes. "Cuando estoy un poco deprimido voy a ver a mis hijos y digo: 'Pero cómo puedo ser tan egoísta de estar de bajón por tal o cual cosa teniendo esto aquí’. Mientras mis dos bebés estén felices y yo sea buen padre, el resto es secundario".

DEJANOS TU COMENTARIO


COMENTARIOS

ERI telas