La Rioja, Sábado 25 de Mayo del 2019

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Tucumán: armado hasta los dientes: así atiende un comerciante por miedo a los robos

Tiene una distribuidora de bebidas. Él usa una pistola y, su custodio, una escopeta. La policía le garantizó seguridad.
Tucumán está conmocionada por la muerte de la mujer que recibió una descarga de una cerca electrificada que su esposo había colocado en el fondo de la casa para hacerla más segura, harto de los intentos de robo.
 
Fátima María Ramírez, de 33 años y mamá de tres chiquitos, fue hasta la cerca electrificada para evitar que uno de sus hijos menores se acercara a ella. Ocurrió en el barrio de San Nicolás, una humilde barriada al Sur de la capital tucumana.
 
Otro caso, también relacionado a la inseguridad conmueve a la opinión pública en la provincia. Y fue a partir de la publicación de una nota en el diario La Gaceta, con una imagen fuerte. El dueño de una distribuidora de bebidas, con una pistola calzada en su cintura. A su lado, su custodio, con una escopeta. Como en el lejano oeste, pero en el norte argentino.
 
La Policía tomó nota de la situación y por estas horas trata de encontrar una solución. En principio, le pidió al empresario que deje de utilizar sus armas y que será apoyado con patrullajes durante las 24 horas.
 
El hombre en cuestión se llama Rodolfo Monetti, que además de llevar una pistola cuenta que en un cajón de su escritorio guarda otra. En la entrada del depósito, su custodio empuña una escopeta.
 
Monetti es el propietario de una distribuidora de bebidas de Camino del Perú al 1800, en el barrio Yerba Buena, al noroeste de la capital tucumana.
 
Explica que optó por armarse desde que, en 2013, sufrió un violento robo en el que resultó gravemente herido. “Me dieron 11 tiros en la pierna izquierda y los médicos tuvieron que reconstruirla”, le detalló al diario tucumano.
 
“Antes, los vecinos me decían que estaba loco porque andaba armado; pero ahora me agradecen que sus hijos puedan esperar el colectivo sin miedo frente a mi negocio. Hay que andar con los ojos bien abiertos porque roban todo el tiempo”, argumentó.
 
Tras la repercusión de la noticia, la Policía de Tucumán se presentó en la empresa de Monetti. “La Policía llegó apenas abrimos la distribuidora. Estaban molestos. Me pedían los papeles de las armas. Primero, la Justicia ordenó que me retuvieran las armas, pero como todo estaba en orden, luego se dispuso que no se realizaran actuaciones. Todo fue muy raro. Tuve que firmar una constancia de lo ocurrido”, explicó.
 
Los agentes le pidieron que deje de usar y mostrar las armas. Se comprometieron a reforzar los recorridos y a mandar un policía para que permanezca en ese lugar.
 
“Más que en vender o en disfrutar de nuestras familias, tenemos que pensar en prevenirnos para que no nos asalten. Claro que no nos gusta andar armados. No nos hace felices tener que colocar cada vez más rejas, candados y alarmas, pero no nos queda otra. Desde que me levanto pienso en la inseguridad; tengo temor por mi familia”, explicó Monetti.
 
También consultado por La Gaceta, Luis Ibáñez, secretario de Seguridad, explicó que actuaron por la ostentación que hacía el comerciante con las armas. “Un ciudadano está en todo su derecho de portar armas si cumplen con todas las normas legales. Pero exhibirlas así es otra cuestión. Se está instruyendo una causa judicial por este tema”, indicó.
 
“Estoy esperando que otra vez me roben y me peguen un tiro. Tengo que elegir: o me meto en problemas con la Justicia o dejo que me roben”, cerró.
 
 

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