La Rioja, Miércoles 19 de Junio del 2019

Tel:380-4490111 380-449277

Análisis político: La Oportunidad

Por Julio Aiub Morales.
 El Tiempo y su transcurrir ha sido desde siempre uno de los temas que más ha ocupado a la filosofía y por lo tanto a la raza humana y el hecho de reciclar el tiempo es parte central de algunas religiones, inclusive desde los albores del Antiguo Egipto. El Tiempo está atado a la humanidad y tanto, que todos estamos casi seguros que hoy, transcurre mucho más rápido que antes, aunque se haya comprobado que los celulares enlentecen ex profeso.
 
Por lo tanto, el tiempo es parte esencial de la política, actividad sumamente compleja que distigue a los humanos sobre otros agrupamientos del reino animal. En política, el sentido del tiempo está íntimamente ligado al sentido de oportunidad. Ambas variables son manejadas por el justicialismo gobernante en la provincia, para ir decantando qué pareja ofrecerá como candidatos a la gobernación y vice. Porque ahora no sólo es (la más) importante figura del candidato/a a gobernador, sino también el/la vicegobernador.
 
  Si bien el oficialismo es absolutamente consciente de que su mejor aliado es el presidente Macri y la insistencia en su política económica, no puede darse el lujo de cometer el error de poner una figura que le haga contrapeso a la otra en ninguno de los dos cargos. A esto hay que sumar que si bien el justicialismo es esencialmente verticalista, en esta etapa del gobierno de Sergio Casas, muchas decisiones se toman en consenso con un grupo reducido o ampliado de dirigentes.
 
  Este sistema, aparentemente más democrático que en el anterior mandato de Beder Herrera, donde él tomaba las decisiones y ponía los nombres, también implica mayores tensiones internas y demanda mayor capacidad de negociación y convencimiento. En esa copa del poder  –porque  no es una cúspide- comprenden claramente que deben asegurar el triunfo en cada departamento para poder trabajar mejor en la capital, el núcleo más duro de la oposición.
 
   Por eso es importante que en el consenso se tenga en cuenta a los jefes territoriales, especialmente a los intendentes y diputados, según el caso y el lugar. Cuando en el justicialismo gobernante se habla de unidad, se refiere principalmente al accionar del aparato político-estatal, que es la que tanto triunfos le ha dado. Dentro de ese consenso hay cuatro o cinco nombres que descollan. El que más empuja públicamente es Quintela, aunque se ha podido ver a Puy Soria y Rejal reunidos con quintelistas en el bunker de la Av. Rivadavia. Y Rejal es otro de los posibles. Ya habría solucionado Chilecito y dialoga con los intendentes.
 
   Pero junto al consenso que se está buscando, también se baraja la posibilidad de una elección interna para definir la fórmula a la gobernación y están los partidarios de volver a la ley de lemas, inclusive se hablaba de que hoy podría entrar a la Legislatura un proyecto de modificación de la actual ley electoral.  Los lemas pueden ser una salida al problema de menguar la tensión interna pero no es una solución definitiva al tema.
 
   Los lemas implicarían además que la erogación para las campañas de cada uno de los candidatos sería significativamente mayor que para una pareja sola y ya sabemos que ningún candidato paga la campaña de su bolsillo. Por ejemplo, ya se corrió la voz entre ciertos sectores de la población que hay algunos aspirantes que abrieron listas de necesidades de los votantes –que con la crisis imperante han crecido exponencialmente- para ir acumulando chapas, cemento, colchones, etc. Lo tradicional que se hace desde que volvió la democracia. ¿Quién va a comprar y proveer todo esto?. Adivinó.
 
   La ley de lemas además no da la total seguridad de que el candidato que resulte electo sea el más conveniente para la unidad. Por eso es que se insiste tanto con el consenso, aunque se corra el riesgo que después la o el ungido sea voluble, porque el principal sillón del primer piso de la casa de gobierno, ejerce un raro magnetismo sobre quienes se sientan allí.
 
 Lo ocurrido ayer en el Concejo Deliberante, vuelve a poner sobre el tapete no sólo de la opinión pública sino esencialmente desde la realidad política, la necesidad de un replanteo a fondo de estos cuerpos que pretenden ser legislativos y que en realidad constituyen una melange incomprensible para el ciudadano. Se ha desvirtuado tanto la función y el resultado de la misma, que hasta merituaría transformarlo en otro tipo de institución, con otra manera de actuar y funcionar, sin perder su esencia democrática, claro está. Y de paso ahorrar buenas cifras de dinero que tanta falta le hacen a los municipios para mantener sus respectivas ciudades. Cualquier mandatario provincial o municipal que tome una iniciativa en ese sentido, sería ampliamente respaldado por la ciudadanía.

DEJANOS TU COMETARIO


COMENTARIOS

GOB telas