La Rioja, Jueves 19 de Septiembre del 2019

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Armaban títulos truchos en menos de 48 horas y cobraban de $ 3.500 a $ 20.000: ocho detenidos

Vendían títulos secundarios, terciarios y universitarios de distintas casas de estudios, tanto estatales como privadas. Fuente: Clarín.
La banda tenía su tarifario muy afinado. Un título de bachiller se vendía a $ 3.500, uno de "técnico" se cotizaba en $ 4.500, un título terciario llegaba a $ 6.000 y uno universitario tocaba el techo de $ 20.000.
 
Con esos precios operaba una organización dedicada a la confección de títulos truchos que fue detenida por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires. Según se informó oficialmente, en 12 allanamientos se detuvo a 8 personas que quedaron acusadas de "falsificación de documentos públicos".
 
"Tenían sellos de organismos nacionales, de la Ciudad, de la Provincia de Buenos Aires, de Córdoba y de Mendoza. También, de funcionarios autorizados a legalizar los títulos, tinta y papel especial para imprimir analíticos de buena calidad.
 
Todos estos elementos fueron secuestrados, como también una serie de títulos recién confeccionados que no llegaron a entregarse", informaron los investigadores de la causa que tramitó en el Juzgado Federal N° 11 de Capital, a cargo de Claudio Bonadio.
 
De acuerdo a fuentes que hablaron con Clarín, la banda era muy profesional y por eso tenía el recaudo de no vender títulos que pudieran traerles complicaciones a futuro, como los de médico, ingeniero o abogado.
 
"A nivel universitario se dedicaban más a las ciencias sociales. Ellos aseguraban que los títulos que vendían terminarían inscriptos en las dependencias pertinentes, que tendrían la validez de los legales", explicaron los investigadores.
 
A traves de panfletos, páginas web y diarios, los falsificadores ofrecían el servicio y se contactaban con los interesados vía WhatsApp. Una vez que se pactaba el trato, el comprador aportaba sus datos y a cambio de pago obtenía su título apócrifo. Éstos podían ser tanto de una universidad privada como de una estatal. Eso era a gusto del cliente.
 
Durante los allanamientos "se desmanteló una imprenta que operaba de manera ilegal, donde se incautaron dos impresoras láser de última generación, dinero en efectivo y elementos tecnológicos utilizados para concretar los trabajos", señalaron los voceros.
 
"Estos estafadores pedían a sus clientes fotos carnet, copias de su DNI y los datos básicos para que, en menos de 48 horas, tuvieran su título en la mano", declaró el secretario de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Marcelo D Alessandro.

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