"LA MELANCOLIA OTOÑAL". (Por la licenciada Alejandra Romero)
El comienzo de los días mas frescos, con menos horas de luz, y el cambio de tonalidades en los árboles, son la inspiración de poetas que hicieron de la llegada del otoño un cuadro asociado al romanticismo, pero estos cambios climáticos también son responsables de la sensación de tristeza que embarga a algunas personas con el cambio de estación. La literatura y el cine abundan en producciones que describen a la melancolía como la emoción que evoca la llegada del otoño.
Les propongo abordar el denominado “Trastorno Afectivo Estacional”, una entidad todavía poco conocida pero se estima que un 5% de la población lo padece.
Si bien parecería un trastorno con un tinte romántico, quien lo padece siente que ha perdido su energía, y que no puede seguir el ritmo habitual de su vida, tampoco logrando responder a las exigencias laborales o aquellas pautadas por sus obligaciones cotidianas.
Los síntomas son similares a los de la depresión, aunque se desarrollan de forma más leve. Son frecuentes los cambios en el estado de ánimo dominados por la tristeza, irritabilidad y falta de interés por las actividades habituales.
Hay personas más sensibles a estos cambios y las mujeres son más propensas que los hombres a padecerlo, así como las personas que viven en países con menos horas de luz solar.
Las personas afectadas sienten que tienen menos energía y capacidad de concentración, sobre todo por las tardes, así como un mayor deseo por comer cosas dulces.
Esta variación está relacionada con una alteración del ritmo circadiano que provoca cambios en el hipotálamo y la secreción de melatonina, hormona que participa en el ritmo de sueño-vigilia y los estados de ánimo.
Una de las características más relevantes de la melatonina es que se incrementa cuando los días son más cortos y con menos luz. Estos niveles mayores de melatonina provocan somnolencia diurna y apatía.
Otra de las hormonas responsables es la serotonina, también conocida como "la hormona del bienestar", y que en los meses de otoño e invierno altera sus niveles.
Está comprobado que la luz solar, según las estaciones, influye en las actividades de los seres humanos, por ello la fototerapia se usa para combatir los síntomas depresivos.
Para que los cambios estacionales afecten lo menos posible se recomienda hacer ejercicio físico y buscar el contacto con el sol y la luz cada vez que sea posible.
Nuestro “reloj biológico” puede amoldarse a los cambios, lo fundamental es no dejarse caer por el precipicio de la desesperanza, el pesimismo y la falta del deseo.
Los invito a vivir el comienzo del otoño desde un lugar de disfrute no de padecimiento.
Lic. ALEJANDRA ARACELI ROMERO -Psicóloga, MP 061. Turnos al 15685353