En el marco de las elecciones provinciales de octubre, el médico traumatólogo Fabricio Gómez anunció su candidatura a diputado provincial con una propuesta enfocada en la reconstrucción del tejido social a partir de la familia, la seguridad ciudadana, el acompañamiento a los sectores vulnerables y la educación como motor de desarrollo.

Con 47 años, Gómez asegura que su experiencia en la medicina marcó su vocación de servicio. “Mi ejercicio de la medicina me enseñó a escuchar y a buscar soluciones reales a problemas concretos. Ese compromiso con el otro quiero trasladar al Congreso provincial”, expresó. Padre de tres hijas, sostiene que su familia es el motor de su vida y la inspiración de su proyecto político.
Su acercamiento a la política se dio a partir de la defensa de los trabajadores estatales en reclamo de mejoras salariales. En ese sentido, señaló: “Si los jóvenes no se comprometen, nada va a cambiar. La política necesita voces frescas, con sensibilidad social y coraje”.
Entre sus ejes de campaña, Gómez plantea que ninguna política pública será sostenible sin familias fuertes. Para ello propone programas de apoyo a madres solteras, orientación comunitaria y articulación con instituciones barriales.
En materia de seguridad, advirtió que la situación actual no puede naturalizarse: “Es inadmisible que los niños no puedan ir solos a la escuela o que los adultos mayores vivan encerrados. Necesitamos una estrategia integral con prevención, presencia policial y contención social”.
Asimismo, remarcó la necesidad de un Estado activo en el territorio: “El Estado debe estar todos los días en los clubes, en los comedores, en los centros de salud y en las escuelas. Ahí se construye ciudadanía”.
Sobre el avance del narcotráfico, planteó una estrategia dual: perseguir a quienes lucran con el delito y reforzar la prevención y rehabilitación de los jóvenes. “El narcotráfico está carcomiendo el tejido social. Debemos recuperar a quienes cayeron en las adicciones”, indicó.
Respecto al sistema educativo, cuestionó el deterioro edilicio de muchas escuelas y lo calificó como un riesgo para alumnos y docentes. “La escuela debe ser un espacio sagrado. Proteger la educación es proteger el futuro”, afirmó.
Finalmente, Gómez transmitió un mensaje directo a la ciudadanía: “Mi compromiso es real y está con la gente. La política no puede hablar solo de cargos, sino de personas y sus esperanzas. Esa es la transformación que propongo: una política centrada en la dignidad humana”.

