La dermatóloga Ana de Pablo destacó que se trata de un desarrollo nacional con más de 30 años de investigación. La vacuna está destinada a pacientes ya diagnosticados y busca “estimular las defensas del propio paciente” para evitar la progresión del cáncer.
(CNN Radio Argentina) — Ana de Pablo, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y subjefa del Servicio de Dermatología del Hospital Austral, explicó el alcance de la nueva vacuna argentina aprobada para el tratamiento del melanoma de alto riesgo. Señaló que no se trata de una vacuna preventiva, sino terapéutica: “Es un paciente que ya tiene un diagnóstico de melanoma, que ha sido operado y tratado, y por sus características tiene un riesgo mayor de que la enfermedad progrese o haga metástasis”.
La especialista subrayó que la vacuna es resultado de un largo camino científico: “Este es un desarrollo de un grupo que hace 30 años viene investigando, liderado por el doctor José Mordo. Es un logro y un orgullo para la investigación argentina que haya sido finalmente aprobado”. Según detalló, se administra únicamente bajo indicación de dermatólogos u oncólogos especializados y, por el momento, está disponible en el Hospital María Curie. El esquema completo dura aproximadamente dos años.
De Pablo explicó que el objetivo del tratamiento es fortalecer la respuesta inmunológica: “Lo que hace es estimular las defensas del propio paciente para que la misma inmunidad reconozca si hay alguna célula cancerosa dando vuelta y la ataque”. Sobre los efectos adversos, indicó que son “fundamentalmente locales” y que no presenta toxicidad general. Además, aclaró que, si un paciente no respondiera a esta vacuna, puede acceder a otras terapias existentes.
La médica detalló que el melanoma es menos frecuente pero más riesgoso que otros tipos de cáncer de piel: “El carcinoma basocelular representa el 75% u 80% de los casos. El melanoma es solo el 5%, pero si no es detectado a tiempo, puede llevar a la muerte”. Por ello, insistió en la importancia de los controles: “Lo ideal es hacer una consulta inicial al dermatólogo. Las personas de piel muy blanca, con muchos lunares o antecedentes de quemaduras solares son las que más riesgo tienen”.
También remarcó que el daño solar es acumulativo y que los signos de alerta deben observarse con atención. “Una lesión benigna suele tener un solo color, bordes regulares y ser pequeña. Si cambia de color, se eleva, sangra o pica, hay que consultar”, advirtió.
De Pablo confirmó que los casos de cáncer de piel aumentan sostenidamente desde hace décadas. “Hay más exposición a la radiación ultravioleta, más actividades al aire libre y las camas solares incrementan muchísimo el riesgo”, señaló. Aunque los protectores solares han mejorado, indicó que no siempre se usan de forma correcta y que no son accesibles para todas las personas. “Hay otras formas de cuidado: evitar el sol entre las 11 y las 16, buscar sombra y usar ropa, sombrero y anteojos”, recomendó.
Finalmente, sostuvo que la nueva vacuna abre una puerta importante para los pacientes de mayor riesgo: “Podría atacar células cancerosas que todavía no son evidentes y evitar que la enfermedad avance”.

