Un celular que sonó bajo una cama entregó el “mapa” de la corrupción, pero el encubrimiento no se detiene: mientras un juez denuncia “zona liberada” en Migraciones para que un acusado oculte pruebas, un operativo ilegal de limpieza en una oficina del Estado inquieta a la Casa Rosada.

Miguel Ángel Calvete intentó mostrarse amable con los investigadores. Cuando los policías que allanaban su casa le preguntaron por sus teléfonos celulares, el hombre se mostró colaborativo y entregó dos dispositivos. La sorpresa llegó instantes después, cuando comenzó a sonar un celular que no estaba en manos de nadie. El timbre provenía de abajo de una cama de dos plazas.
El ringtone incesante funcionó como un imán. Los agentes de la policía porteña, que realizaban el procedimiento en la casona de la calle Defensa al 1300 a principios de octubre, se hicieron cuerpo a tierra en busca del aparato. Allí encontraron no solo el teléfono, sino también varios de los cuadernos de Calvete, una especie de mapa de la corrupción en la Agencia Nacional de la Discapacidad (ANDIS). Los documentos contenían numerosos datos sobre desvíos de fondos, proveedores falsos y pagos irregulares. La información abarcaba, incluso, los nombres de los integrantes de cada engranaje de la maniobra.
Miguel Ángel Calvete, un empresario con antecedentes penales, aparece en el caso ANDIS como un imputado explosivo que genera temor en la Casa Rosada. La estrategia del gobierno de buscar instalar que no era un actor protagónico en el mundo libertario se diluyó tan pronto como se supo que su hija Ornella y su yerno ocupaban cargos de relevancia en el Ministerio de Economía. Ambos tuvieron que renunciar.
Lo mismo ocurrió con el abogado Ernesto Camilo Manuel Cordero Fabbri, que se desempeñaba en la Oficina Anticorrupción, y no dudó en aprontarse en la casa de Calvete el día de allanamiento para preguntar qué estaba pasando. En la últimas horas, tras haber quedado al descubierto, Fabbri también tuvo que presentar su renuncia.
Fuente: C5N

