Topper ya lleva 150 trabajadores despedidos desde la asunción de Javier Milei: En medio de una crisis que amenaza con llevar al cierre de su única instalación productiva, la empresa apostó a reducir las jornadas para evitar más despidos.

La planta de Topper en Aguilares, Tucumán, acumula cerca de 150 despidos en los últimos dos años y enfrenta una situación que amenaza con el cierre definitivo de su única instalación productiva en el país.
La crisis, vinculada directamente con las políticas económicas del gobierno de Javier Milei, no es un caso aislado: en las últimas semanas se agravó la situación en Lácteos Verónica y en Electrolux, mientras el sector industrial en su conjunto acumula cierres, suspensiones y planes de retiro voluntario que reflejan el deterioro generalizado de la actividad manufacturera.
La fábrica de Topper en Aguilares es la única planta de producción que la marca tiene en Argentina. Allí se fabrican tanto el calzado como la indumentaria de la marca, lo que convierte a esa instalación en el sostén de toda la operación local. Con casi mil trabajadores en actividad, la planta atraviesa uno de sus períodos más complicados en años.
El deterioro comenzó a hacerse visible con fuerza en 2024, cuando la empresa despidió a 120 operarios. En febrero de 2025, otros 23 trabajadores fueron desvinculados. Esas cifras ubican el total de puestos perdidos en torno a los 150 en el período.
Ante la caída de la demanda, empresa y sindicato alcanzaron en junio del año pasado un acuerdo de reducción de jornada laboral. El convenio eliminó el trabajo de los sábados y recortó la actividad de los viernes, estableciendo además que cada dos semanas se suspendería el viernes completo.
Daniel Gordillo, trabajador de la planta y delegado de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA), describió los términos del convenio y remarcó que “fue para no seguir despidiendo gente“.
Gordillo precisó que la reducción implicó resignar 15 horas de salario por quincena, con una pérdida de entre 150.000 y 200.000 pesos según la categoría. La mayoría de los operarios percibe actualmente alrededor de 700.000 pesos mensuales. “No hay bolsillo que aguante con la inflación que hay”, sostuvo el delegado.
El convenio de emergencia tenía vigencia hasta el 28 de febrero. Cuando los trabajadores se presentaron para retomar la jornada completa, la empresa les comunicó que no contaba con insumos suficientes para operar durante toda la semana.
Desde la compañía, el argumento sostenido en reiteradas oportunidades remite a la caída de las ventas y al impacto de la apertura de importaciones. La competencia con productos provenientes de Asia, en particular, genera una disparidad de costos que complica la producción local. El delegado gremial lo resumió en sus propios términos:
A los problemas productivos y salariales se suma la versión de que la empresa abrió un programa de retiros voluntarios que se pagarían en cuotas, lo que alimenta la incertidumbre entre los trabajadores.
Las negociaciones para renovar el acuerdo de jornada reducida no han avanzado, y el sindicato busca concretar una reunión urgente con el Gobierno de Tucumán (encabezado por Osvaldo Jaldo, uno de los aliados de Javier Milei) para explorar mecanismos de asistencia o mediación.
Durante los últimos meses, tanto la provincia como el municipio de Aguilares brindaron apoyo a la empresa para sostener la actividad. Sin embargo, Gordillo advirtió que ese respaldo tiene fecha de vencimiento: “La provincia y el municipio venían ayudando a la empresa, pero este mes se termina esa ayuda”.
Las implicancias de un eventual cierre son significativas para la región, dado que la economía del departamento de Río Chico está fuertemente vinculada a la actividad industrial del calzado. Pero también lo son para la marca en sí misma.

