Un reciente relevamiento realizado en las principales arterias del casco céntrico de la ciudad de La Rioja revela un panorama desolador para el sector comercial. En un recorrido por las calles Alberdi, Bazán y Bustos y Pelagio B. Luna, se contabilizaron más de 40 locales cerrados, una cifra que no incluye las calles transversales, donde la tendencia se repite.
Los factores de la caída
De acuerdo con el informe del “Gringo” Parisi, la combinación de varios factores económicos ha generado este “abandono total” en zonas históricamente pujantes como la peatonal Joaquín V. González. Entre las causas principales se destacan:
Alquileres desregulados: Los comerciantes señalan que los precios en el centro han subido de forma desproporcionada, superando incluso los valores de ciudades como Córdoba.
Caída del consumo y deudas: El alto índice de deudores y la dificultad para acceder a créditos bancarios impiden que los locales sostengan sus estructuras de costos.

Prioridades de consumo: Las familias riojanas se ven obligadas a elegir entre cubrir necesidades básicas como alimentación y vestimenta, o pagar servicios e impuestos, dejando de lado el consumo en comercios minoristas.
Impacto social
El cierre de estos comercios no solo afecta a los propietarios, sino que genera una pérdida masiva de puestos de trabajo directos e indirectos. Desde empleados de ventas hasta proveedores de servicios y servicios de cafetería, la cadena de valor se ve interrumpida por la falta de actividad en el centro capitalino.
“Parece un abandono total”, concluye el informe, reflejando una realidad que también empieza a afectar el pago de servicios básicos, como la telefonía móvil, que muchos usuarios han comenzado a dar de baja por la imposibilidad de afrontar los abonos.

