La votación de la Ley de Glaciares volvió a dejar en evidencia las tensiones políticas que atraviesan a la representación riojana en el Congreso de la Nación. Lejos de una postura unificada, los diputados de la provincia se dividieron con claridad, exponiendo no solo diferencias partidarias, sino también visiones contrapuestas sobre el desarrollo, el ambiente y el futuro productivo de La Rioja.

La votación de la Ley de Glaciares volvió a poner en primer plano las diferencias políticas dentro de la representación riojana en el Congreso de la Nación. Lejos de una posición común, los diputados nacionales por la provincia mostraron una división marcada que refleja, en el fondo, dos miradas antagónicas sobre el desarrollo y el rol del Estado.
En ese marco, el legislador de La Libertad Avanza, Gino Visconti, acompañó la iniciativa con su voto afirmativo, en línea con una postura que impulsa la generación de condiciones para la inversión y el crecimiento de sectores productivos estratégicos, especialmente en economías regionales que buscan salir del estancamiento.

Por su parte, los representantes de Unión por la Patria, Hilda Aguirre de Soria, Gabriela Pedrali y Sergio Casas, votaron en contra. Desde ese espacio, la decisión se sostiene en la defensa de los recursos naturales y en la necesidad de establecer límites firmes a la actividad en zonas ambientalmente sensibles.

En tanto, Martín Menem no emitió voto, tal como lo establece su función institucional al frente del cuerpo, interviniendo únicamente en caso de empate.

La escena deja una postal clara: La Rioja, una vez más, expone en el Congreso nacional su propia grieta interna. El debate por la minería, el ambiente y el modelo de desarrollo no solo atraviesa a la dirigencia, sino que interpela de lleno al futuro de la provincia. Entre la necesidad de crecimiento y la preservación de los recursos, la discusión está lejos de saldarse.

