Autoridades negaron que las fuerzas de seguridad hayan usado armas letales y la Fiscalía abrió una investigación por homicidio.

La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo capítulo tras la muerte de un manifestante durante un operativo de desbloqueo de rutas en las afueras de La Paz, en medio de las protestas que desde hace casi un mes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El gobierno boliviano confirmó el fallecimiento de Víctor C. Q., un joven de 24 años que recibió un impacto de bala el sábado pasado en la localidad de Vilaque Copata, sobre la ruta entre El Alto y Oruro.
Según un certificado forense citado por medios locales, la víctima murió por un disparo de arma de fuego durante los enfrentamientos registrados en el marco del operativo denominado “Corredor Humanitario”, desplegado para liberar rutas bloqueadas y permitir el ingreso de alimentos, combustible y medicamentos hacia La Paz y El Alto.
La administración de Paz expresó sus condolencias a la familia y anunció una investigación para determinar responsabilidades. El vocero presidencial José Luis Gálvez insistió en que los efectivos policiales actuaron sin portar armas letales y únicamente utilizaron gases lacrimógenos como elemento disuasivo.
En la misma línea, el comandante general de la Policía, Mirko Sokol, afirmó que los primeros indicios apuntan a que el disparo habría sido efectuado “desde el lado contrario” al que ocupaban las fuerzas de seguridad. Según explicó, la hipótesis surge a partir del análisis preliminar del orificio de ingreso y salida del proyectil.
“El uso de armas letales no está permitido en operativos de mantenimiento del orden público”, aseguró Sokol, quien remarcó que existe un control estricto sobre el armamento antes de cada despliegue policial.
Fuente: TN

