Desde la prisión de máxima seguridad más dura de Estados Unidos, el exlíder del Cartel de Sinaloa envió 13 escritos con reclamos. Sin chances reales de recuperar la libertad, apuesta a la escritura para intentar quebrar un aislamiento extremo que ya lleva una década.

Cada día es insoportablemente igual al anterior. La rutina opresiva lo está volviendo loco. Días quietos. Días vacíos. Siempre aislado, sin nada para hacer, sin nadie con quién hablar. El Chapo Guzmán está detenido hace una década y no parece que vaya a salir nunca. Tampoco hay indicios de que sus condiciones de vida, de encierro, mejoren. Sin embargo él no se resigna. Sigue intentando recuperar su libertad.
Su nueva táctica es escribir. De pronto, el ex líder del Cartel de Sinaloa, el narco más peligroso del mundo, confía en la literatura. En las últimas semanas envió 13 cartas tratando de mejorar su situación.
A su actual casa la llaman La Alcatraz de las Rocosas. La Supermax, ADX Florence en Colorado es la cárcel de máxima seguridad más impenetrable, más inexpugnable del mundo. Lo alojaron ahí porque el Chapo con sus millones, su impunidad y su audacia había convertido el término cárcel de máxima seguridad en un eufemismo. Parecía que era capaz de escaparse de donde quisiera. Eso cambió. Ahora ni siquiera él cree en la posibilidad de una fuga. Es un sueño -el único que tenía- que se le escapó para siempre.
Fuente: TN
