La actriz de Triángulo Amoroso se mostró en una faceta más íntima y contó cómo conecta con sus raíces japonesas a través de la gastronomía.

Tras arrasar en el streaming con el fenómeno de Envidiosa, Débora Nishimoto se consolidó definitivamente como una de las figuras del año. Lejos de quedarse en la zona de confort que le dio el éxito masivo, la actriz ya calienta motores para su próximo gran salto: Triángulo Amoroso con Wanda, una innovadora serie en formato vertical inspirada en uno de los escándalos sentimentales más explosivos y mediáticos de los últimos tiempos.
En diálogo con C5N, la artista repasó la vorágine de este salto a la fama y reveló la faceta autogestiva que la mantiene con los pies en la tierra: desde hace nueve años brilla en Los Miedos (El Galpón de Guevara), una disruptiva obra de improvisación donde el elenco salta al vacío en tiempo real. Un compromiso con el arte que forjó tras abandonar sus estudios en Traductorado de Inglés y Filosofía, apostando por esa misma vocación que la llevaba, de chica, a inventar personajes frente a la cámara filmadora de su papá.
Fuente: C5N
