El neurólogo Fernando Casas (M.P. 2077) dialogó con Medios Provincia sobre los avances científicos que vinculan la vacunación contra el herpes zóster con una posible reducción del riesgo de desarrollar demencia, aunque advirtió que todavía se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados.
El especialista explicó que el herpes zóster, conocido popularmente como “culebrilla”, es una reactivación del virus de la varicela que permanece latente en el organismo tras haber padecido la enfermedad. Si bien suele manifestarse con lesiones en la piel, puede provocar complicaciones neurológicas importantes cuando no recibe el tratamiento adecuado.
En este sentido, Casas remarcó la importancia de consultar a un profesional médico y evitar recurrir únicamente a remedios caseros o creencias populares.
“Los antivirales aceleran los tiempos de curación, pero fundamentalmente reducen el riesgo de complicaciones graves, como la neuralgia posherpética, que puede generar dolor persistente incluso después de que la piel ya se haya curado”, explicó.
Asimismo, señaló que los grupos con mayor riesgo de desarrollar herpes zóster son los adultos mayores y las personas con el sistema inmunológico debilitado por enfermedades, tratamientos oncológicos, inmunosupresores, cuadros de desnutrición o situaciones prolongadas de estrés.
Respecto de la relación entre el virus y las enfermedades neurodegenerativas, Casas indicó que investigaciones recientes comenzaron a analizar el posible impacto del herpes zóster en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, la causa más frecuente de demencia.
Según detalló, un estudio realizado en Estados Unidos sobre una población cercana al medio millón de personas observó una disminución estadísticamente significativa en la incidencia de demencia entre quienes habían recibido la vacuna contra el herpes zóster.
No obstante, el neurólogo fue prudente al interpretar los resultados y aclaró que se trata de evidencia observacional que aún debe ser confirmada mediante investigaciones más específicas.
“La enfermedad de Alzheimer es extremadamente compleja y depende de múltiples factores. No podemos sacar conclusiones apresuradas a partir de un solo estudio”, sostuvo.

Casas destacó que actualmente existen medidas con evidencia mucho más sólida para reducir el riesgo de deterioro cognitivo, como el control de la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol y la adopción de hábitos saludables.
Finalmente, recordó que la vacuna contra el herpes zóster no forma parte del Calendario Nacional de Vacunación y está especialmente recomendada para personas con factores de riesgo o antecedentes de la enfermedad, siempre bajo indicación médica.
“Hoy sabemos que cuidar la salud cardiovascular y mantener hábitos saludables tiene un impacto muy importante en la prevención de enfermedades neurodegenerativas. La vacunación puede convertirse en una herramienta más, pero todavía necesitamos más evidencia científica para confirmarlo”, concluyó.

