Así lo reveló en diálogo con Medios Provincia el Lic. Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la UCA. El especialista detalló las profundas brechas de desigualdad que afectan a los jóvenes de entre 18 y 25 años y advirtió que la falta de movilidad social condiciona el futuro laboral de las clases más vulnerables.
En comunicación con el equipo de Medios Provincia, el Lic. Eduardo Donza, investigador, coordinador de desarrollo de datos y especialista en Trabajo y Desigualdad de la Universidad Católica Argentina (UCA), analizó los alarmantes resultados del último informe de la institución respecto a la inserción laboral y educativa de la juventud en el país.
Según explicó el especialista, la problemática del empleo juvenil es un fenómeno global, pero en Argentina se agrava debido a la precarización estructural del mercado de trabajo. “En un contexto de trabajo precario o por cuenta propia de baja calidad, los jóvenes son los más afectados”, señaló Donza, haciendo referencia también a la irrupción de las “nuevas formas de trabajo” a través de plataformas de reparto que se convierten en la única salida laboral inmediata para este sector.

Una brecha marcada por el nivel socioeconómico
El estudio de la UCA enfoca su análisis en la primera juventud, franja que abarca a jóvenes de entre 18 y 25 años. Al respecto, Donza remarcó que las heterogeneidades e inequidades internas son abismales según el sector social de origen.
“Cuando uno analiza a los jóvenes del nivel socioeconómico más alto, mayoritariamente continuaron o terminaron estudios universitarios. En cambio, en los sectores más bajos, la gran mayoría no logró terminar la secundaria, lo cual condiciona drásticamente su inserción laboral futura”, detalló el investigador.
La ruptura de la movilidad social y la “herencia” negativa
Uno de los puntos más críticos expuestos por el investigador de la UCA es la pérdida de la movilidad social ascendente que históricamente caracterizó al país. En el estudio se utiliza el concepto de “herencia negativa”, el cual refiere a que los jóvenes que crecen en hogares donde el jefe o jefa de hogar tiene un trabajo precario tienden a replicar esa misma situación de vulnerabilidad laboral.
Respecto a la inactividad, Donza aclaró los porcentajes que maneja el informe sobre los jóvenes que no estudian ni trabajan (habitualmente denominados “ni-ni”), que alcanzan a un 20% en el promedio general (2 de cada 10 jóvenes):
- En los sectores vulnerables: El porcentaje de jóvenes que no estudia ni trabaja se eleva drásticamente al 34%.
- En los sectores altos: Esta cifra desciende a tan solo el 8%.
“Hay una brecha sumamente importante entre el 8% y el 34%”, concluyó Donza, dejando en evidencia cómo la desigualdad económica y la falta de oportunidades en la educación secundaria terminan condicionando la formación y el desarrollo laboral de los jóvenes en la Argentina actual.

