El intendente repasó las obras y servicios de la Capital, habló del bacheo, tránsito, prevención y reclamos vecinales, y pidió mayor coordinación entre organismos para mejorar la ciudad.

En “Decilo de Frente”, el jefe comunal capitalino, Armando Molina, realizó un extenso repaso de la gestión municipal durante su visita a los estudios de Medios Provincia y aseguró que, pese a las dificultades y reclamos existentes, el municipio mantiene en funcionamiento los servicios de la ciudad.
“La ciudad funciona, al ciento por ciento”, sostuvo Molina, aunque reconoció que existen falencias y planteó que el tamaño de la Capital obliga a una tarea permanente. Señaló que el departamento tiene unas 6.000 hectáreas, alrededor de 5.000 manzanas, 100.000 viviendas y casi 300.000 habitantes, mientras que el municipio cuenta con unos 2.000 trabajadores operativos.
En ese contexto, ubicó entre las prioridades el bacheo, la recolección de residuos, el mantenimiento de calles de tierra y la iluminación. También remarcó que el municipio necesita la colaboración de los vecinos para sostener el orden urbano.
Uno de los puntos que abordó fue la rotura del pavimento de avenida Primero de Marzo por parte de una empresa que, según explicó, realizó trabajos sin autorización. La firma recibió una multa de seis millones de pesos.
Molina también reconoció la necesidad de mejorar la coordinación con Aguas Riojanas. Contó que el municipio había reparado un sector de 12 metros por casi cuatro metros de ancho y posteriormente detectó nuevos trabajos de rotura en el mismo lugar. “Tenemos que tener la responsabilidad, ambos organismos del Estado, municipio y Aguas Riojanas, a trabajar más coordinados”, planteó.
Sobre la eliminación del viejo terraplén ferroviario de la zona de avenida Monteagudo, Molina defendió la decisión de quitar esa barrera urbana para conectar sectores de la ciudad. Según explicó, la planificación contempla avanzar hacia un parque lineal que permita unir desde Parque Norte hasta La Banderita, con un recorrido de aproximadamente 15 kilómetros para caminar, andar en bicicleta y realizar actividades recreativas.
También destacó la transformación de la vieja estación y el denominado Mercado Ferroviario. Aseguró que desde febrero de 2024 no se registraron accidentes en las esquinas intervenidas y señaló que ya funcionan varios emprendimientos gastronómicos en el lugar.
Molina destacó además que buena parte de las obras se ejecutan “por administración”, es decir, con trabajadores y maquinaria municipal, lo que permite reducir costos.
El intendente rechazó la idea de que la gestión se concentre solamente en el microcentro y aseguró que el municipio también interviene en sectores periféricos. Al mismo tiempo, cuestionó la venta de lotes sin servicios y pidió responsabilidad a quienes comercializan terrenos sin infraestructura básica.
En materia preventiva, Molina explicó que el municipio trabaja sobre los ríos y canales ante la posibilidad de lluvias intensas. Mencionó particularmente el acondicionamiento del río La Rodadera y la preparación de maquinaria, arena, ripio y tierra para responder ante posibles tormentas.
También anunció que el municipio avanzaría con el remate de un terreno abandonado en barrio Ferroviario, luego de reiterados episodios de acumulación de basura y escombros.
Tránsito: multas, motos y prevención
Molina aseguró que el objetivo de los controles de tránsito no es recaudar. En ese sentido, defendió la retención de motocicletas que infringen determinadas normas, pero sostuvo que se busca evitar controles meramente recaudatorios.
Como ejemplo, contó que el municipio trabaja junto a estudiantes de escuelas técnicas para reparar luces y frenos de motocicletas antes de proceder a su retención. “Yo prefiero que hagamos una inversión de lámparas o de frenos y que se lleve la moto en condiciones”, explicó. También habló de la necesidad de generar más espacios para estacionamiento de motos y recordó que actualmente no se cobra estacionamiento a los motociclistas.
Molina reconoció que el funcionamiento municipal demanda recursos. Como ejemplo, señaló que un operativo con 70 trabajadores, dos máquinas topadoras, dos palas cargadoras y cuatro camiones puede representar unos tres millones de pesos diarios, sin contabilizar salarios.
En ese escenario, sostuvo que el municipio reclama el pago de contribuciones a bancos, financieras y grandes empresas, al tiempo que reconoció que las cuentas municipales tienen déficit.
Sobre el mantenimiento de las calles, explicó que el municipio utiliza hormigón ante las dificultades para conseguir emulsión asfáltica y confirmó que también se trabaja para disponer de asfalto mediante acuerdos con proveedores.
Al final de la entrevista, Molina dejó una definición dirigida a los vecinos que reclaman por calles, iluminación, basura o inundaciones. “Primero perdón”, expresó, y aclaró que, aunque no necesariamente sea culpable de cada problema, sí se considera responsable de buscar una solución. “Yo soy responsable de eso”, afirmó. Y convocó a los vecinos a acercarse al municipio para encontrar respuestas a cada situación.

