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Solo 19 de cada 100 estudiantes argentinos llegan a educarse a los 15 años en tiempo y forma

Sol Alzú, economista y analista de datos y políticas educativas de Argentinos por la Educación, advirtió sobre los desafíos del sistema educativo, el uso de celulares en las aulas y las dificultades para completar las trayectorias escolares.

El sistema educativo argentino enfrenta dificultades para garantizar que los estudiantes avancen en sus trayectorias escolares en los tiempos esperados. Según los datos mencionados por Sol Alzú, economista y analista de datos y políticas educativas de Argentinos por la Educación, solo 19 de cada 100 estudiantes argentinos llegan a los 15 años en tiempo y forma.

Durante su análisis, Alzú también se refirió a uno de los debates que atraviesan actualmente a los sistemas educativos de distintos países: el uso de celulares y dispositivos tecnológicos dentro de las aulas.

La especialista señaló que la preocupación por el impacto de los teléfonos móviles en el aprendizaje no es exclusiva de Argentina. En ese contexto, planteó la necesidad de diferenciar el uso de la tecnología según la etapa educativa, ya que no representa lo mismo incorporarla durante los primeros años de escolaridad que en los últimos.

Uno de los principales puntos de atención es la distracción que puede generar la tecnología durante las clases. Según explicó, esta problemática también aparece reflejada en los resultados de las pruebas PISA, que evalúan los conocimientos y las habilidades de estudiantes de distintos países.

Frente a este escenario, Alzú consideró que establecer una regulación o un marco normativo para el uso de celulares en las escuelas es una medida acorde con los tiempos actuales. El desafío consiste en definir criterios que permitan aprovechar las herramientas tecnológicas con fines educativos, sin que se conviertan en un obstáculo para la enseñanza y el aprendizaje.

El desafío de completar las trayectorias educativas

Más allá de la discusión sobre la tecnología, Alzú puso el foco en las dificultades que enfrenta Argentina para sostener las trayectorias educativas. En ese sentido, mencionó que el 85% de las personas en el país quiere continuar estudiando, pero solo la mitad logra recibirse.

Los datos plantean un interrogante sobre la distancia entre las aspiraciones educativas de la población y las posibilidades concretas de completar una formación. La continuidad de los estudios depende de múltiples factores y representa uno de los desafíos centrales para las políticas educativas.

En este contexto, el debate sobre los celulares en las aulas forma parte de una discusión más amplia sobre cómo mejorar los aprendizajes, acompañar a los estudiantes y garantizar que puedan avanzar y finalizar sus estudios.

El desafío para el sistema educativo no se limita a incorporar tecnología o establecer restricciones, sino también a generar las condiciones necesarias para que los estudiantes aprendan y completen sus trayectorias escolares.

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