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Cáncer de mama: por qué los controles son clave incluso sin síntomas

La ginecóloga Giovana Barrios explicó por qué el cáncer de mama puede aparecer sin antecedentes ni síntomas, qué estudios permiten detectarlo a tiempo y cómo se define el tratamiento según cada paciente.

El cáncer de mama puede desarrollarse sin presentar síntomas y afectar también a mujeres que no tienen antecedentes familiares de la enfermedad. Así lo explicó la Dra. Giovana Barrios, ginecóloga MP 2910, durante una entrevista en el programa Nuestra Salud, donde brindó información sobre la prevención, los controles y los tratamientos disponibles.

La especialista hizo hincapié en la importancia de perder el miedo y comprender que se trata de una enfermedad heterogénea, es decir, que no tiene una única causa ni se presenta de la misma manera en todas las pacientes.

Uno de los principales conceptos que destacó Barrios es que la ausencia de antecedentes familiares no garantiza que una mujer no vaya a desarrollar cáncer de mama.

Según explicó, entre el 80% y el 90% de los casos son esporádicos, es decir, se producen sin una relación hereditaria familiar identificada. Por eso, remarcó que los controles deben formar parte del cuidado habitual de la salud.

En los casos donde existen antecedentes familiares, es importante identificar cuáles son. La especialista señaló que los antecedentes de primer grado, como los de madre, hermana o hija, tienen especial relevancia. También debe considerarse el antecedente de cáncer de mama en familiares varones.

En estas situaciones, recomendó consultar con un profesional para establecer cuándo comenzar los controles, que pueden indicarse a una edad más temprana que en la población general.

Barrios explicó que la palpación mamaria es una herramienta que permite a las mujeres conocer sus mamas e identificar cambios que antes no estaban presentes.

En las mujeres que menstrúan, recomendó realizarla después de la menstruación, mientras que aquellas que se encuentran en la menopausia pueden elegir un día fijo de cada mes.

Además de palpar las mamas para reconocer posibles bultos, aconsejó observarlas frente al espejo para detectar modificaciones visibles, como la retracción del pezón o irritaciones en la piel.

La especialista aclaró que esta práctica sirve para familiarizarse con el propio cuerpo, pero no reemplaza los estudios médicos necesarios para detectar el cáncer de mama de manera precoz.

La mamografía es uno de los principales estudios utilizados para la detección temprana del cáncer de mama, incluso antes de que aparezcan síntomas.

La ginecóloga explicó que este estudio permite identificar microcalcificaciones, pequeñas formaciones que pueden no visualizarse mediante una ecografía.

Por su parte, la ecografía mamaria aporta información complementaria cuando se detecta una lesión o un nódulo. Permite evaluar si se trata de una formación quística, con contenido líquido, o de una lesión sólida.

Barrios aclaró que encontrar un nódulo sólido no significa necesariamente que sea maligno. Cada hallazgo debe evaluarse de acuerdo con sus características y, cuando corresponde, mediante otros estudios que permitan alcanzar un diagnóstico preciso.

La especialista explicó que, una vez realizada la biopsia y confirmado el diagnóstico, se pueden solicitar estudios complementarios, como la inmunohistoquímica, que permiten caracterizar el tumor y orientar las decisiones terapéuticas.

Entre los subtipos mencionó los tumores luminales A y B, los HER2 positivos y los triple negativos. Estas categorías presentan características diferentes y pueden requerir tratamientos específicos.

En algunos casos de tumores hormonales pequeños, el abordaje puede incluir cirugía, radioterapia y tratamiento hormonal durante un período de entre cinco y diez años. En otras situaciones, puede indicarse quimioterapia antes de la cirugía, según las características del tumor y la evaluación del equipo médico.

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la importancia de no esperar a que aparezcan molestias para realizar los controles.

Barrios explicó que los estudios de detección, conocidos como screening, permiten encontrar lesiones que todavía no producen síntomas. Por eso, una mujer puede sentirse bien y, aun así, necesitar una mamografía de acuerdo con su edad, sus antecedentes y las indicaciones médicas.

La especialista también advirtió sobre la aparición de cambios entre un control y otro. Estas situaciones, conocidas como lesiones de intervalo, pueden presentarse incluso cuando una mamografía anterior no había mostrado alteraciones.

Ante la aparición de un bulto o cualquier modificación sospechosa, recomendó consultar con el ginecólogo, aunque el último estudio se haya realizado pocos meses antes. El profesional determinará si es necesario repetir la mamografía o solicitar una ecografía, una resonancia magnética u otros estudios.

Entre los signos que requieren evaluación mencionó la retracción de la piel, que puede producirse cuando una lesión compromete los tejidos cercanos. Sin embargo, la interpretación de este y otros síntomas depende de cada caso y requiere una consulta médica.

Mirá la entrevista completa:

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