La directora general de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, Dra. Marcela Tripolone (MP 1792), dialogó con el equipo de Medios Provincia y explicó cómo el estrés crónico, la contaminación ambiental y la contaminación sonora pueden aumentar la presión arterial y el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

En una entrevista con Medios Provincia, la Dra. Marcela Tripolone advirtió sobre el impacto que tienen distintos factores ambientales y emocionales en la salud cardiovascular. Además de los riesgos tradicionales, como el sedentarismo, el sobrepeso, el tabaquismo y el consumo excesivo de sal, señaló que el estrés y la exposición a contaminantes también deben ser considerados en la prevención.
El estrés y el síndrome del corazón roto
La especialista explicó que las situaciones de gran intensidad emocional, como una ruptura amorosa, pueden provocar respuestas físicas en el organismo, entre ellas aumento de la presión arterial, palpitaciones y vasoconstricción.
En ese sentido, mencionó el denominado síndrome del corazón roto, una afección que puede aparecer ante situaciones de estrés emocional intenso y que produce alteraciones transitorias en el funcionamiento del corazón, similares a las de un infarto.
Tripolone aclaró que, en estos casos, las arterias coronarias pueden encontrarse normales y que, con el tratamiento adecuado, suele producirse una recuperación de la función cardíaca.
Asimismo, remarcó que el estrés crónico representa un factor de riesgo importante, debido a que la exposición sostenida puede favorecer el aumento de la presión arterial, la resistencia a la insulina y otras alteraciones que afectan la salud cardiovascular.
La contaminación ambiental y sonora también influye
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el efecto de la contaminación ambiental. La médica explicó que las partículas presentes en el aire, provenientes de la combustión de vehículos, las industrias, el humo y las obras en construcción, pueden ingresar al organismo y generar inflamación y daños en los vasos sanguíneos.
También advirtió sobre los efectos de la exposición a niveles elevados de ozono y recordó la importancia de mantener los ambientes ventilados cuando se utilizan estufas, especialmente durante el invierno, para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.
En relación con la contaminación sonora, señaló que la exposición prolongada al ruido excesivo puede afectar el descanso, interrumpir el sueño y aumentar los niveles de estrés, con consecuencias sobre la presión arterial.
La especialista indicó que estos factores se suman a los riesgos cardiovasculares tradicionales y que su prevención debe formar parte de las recomendaciones para cuidar el corazón.
La importancia de la prevención
Tripolone destacó la necesidad de fortalecer las campañas de concientización y promover hábitos saludables, junto con el control periódico de la presión arterial y las consultas médicas.
Finalmente, subrayó que reconocer los factores de riesgo y reducir la exposición a situaciones que afectan la salud cardiovascular es fundamental para prevenir complicaciones como los infartos y los accidentes cerebrovasculares.
La prevención, sostuvo, no se limita a la alimentación y la actividad física: también implica prestar atención al estrés, al ambiente en el que vivimos y a la calidad del descanso.

