El futuro llegó, hace rato. La icónica frase de Los Redonditos de Ricota bien puede aplicarse en este caso. Bien pudo sentirla Alicia Castro en Sanagasta, cuando un desconocido apareció en el patio de su casa hace 19 años con la idea de instalarle una antena para realizar una prueba experimental. O bien pudo imaginarla hace unos días Adriana Zárate en La Huerta, un paraje rodeado de cerros a 12 km de Olta, cuando limpiaba su patio (cuando no, un patio más en esta historia) y le comunicaron que era la clienta n° 100 mil; de no recibir un mensaje pasó a estar conectada en todos los rincones de su hogar, a potenciar su trabajo de telares artesanales y que hasta un poncho suyo esté hoy en Alemania.

La historia de la que hoy es la empresa estatal más exitosa de la provincia tiene muchas particularidades y como toda buena historia, tiene también sus tintes de locura y de personas que tuvieron un sueño y lo persiguieron hasta hacerlo realidad.
Todos los días, cada tarde, por un lapso de 3 meses aproximadamente, fueron a Sanagasta Javier Cobresí, quien es hoy titular de la empresa, y su equipo para revisar que todo estuviera bien y dar continuidad al plan de desarrollo. Hoy prácticamente no existe rincón de la provincia en el que la empresa no esté presente, cubriendo todo el interior, achicando la brecha digital, acercando tecnología y fundamentalmente brindando oportunidades a todos los riojanos de acceder al conocimiento vía internet. Cómo habrá dejado su huella esta empresa que de aquel patio de Sanagasta pasaron a la Constitución de la Provincia como derecho de 4ta generación. Una prueba experimental permite que hoy miles de riojanos puedan crecer y desarrollarse en su propia tierra, evitando el desarraigo y accediendo a las mismas oportunidades.
En septiembre del 2007, año que se comercializó el primer IPhone y las redes sociales sumaron millones de seguidores, comenzó una prueba experimental desde la vivienda de Alicia Castro, ubicada en el barrio 10 de Mayo de Sanagasta. Por ese entonces, solo había internet por operadores privados en algunos barrios de la Capital y escasos lugares del interior de la provincia. En ese sentido, el presidente de la empresa, Javier Cobresí, recordó que esa prueba de tecnología, que dio origen al cliente número 1, tenía el fin de demostrar que era algo que se podía lograr. “En ese momento queríamos hacer el enlace de transporte de datos vía radio, que era lo que había disponible en radiofrecuencia y hacer la red de acceso, y el lugar elegido fue el que consideramos más adecuado”, indicó. “El desafío era hacer un salto desde la Capital, vía Cerro de la Cruz y bajar. Cubrir esos 35 kilómetros, conectarnos desde un Data provisorio, con esos servers desde donde íbamos a dar internet y llegar a Sanagasta con el servicio”, precisó.
Desde el primer día esta empresa es federal, aseguró, y en ese punto enfatizó: “comenzamos en el interior de nuestra provincia, ese es justamente uno de nuestros principales puntos fuertes que nos permite reducir cada vez más la brecha digital y que toda la provincia tenga las mismas oportunidades de acceso a la red”.
En este marco, Alicia Castro, clienta n° 1, vecina de Sanagasta, rememoró que el propio Javier Cobresí “apareció en el predio lindante a mi casa, nos contó de la prueba piloto que pensaban realizar, que mi casa era el punto de conexión con el Cerro de la Cruz y nos pidió poner la antena para hacer ese enlace”. “Estoy muy orgullosa de haber sumado para que esta empresa dé sus primeros pasos y se convierta en lo que es hoy”, resaltó y recordó que en ese momento desde la empresa le instalaron una computadora completa con servicio de internet.
Alicia precisó que esa antena estuvo instalada unos 7 años y la sacaron cuando comenzó el proceso de instalación de fibra óptica. Finalmente, manifestó su agradecimiento y satisfacción personal “porque desde el patio de mi hogar se pudiera hacer esa conexión con el mundo y haber sido el punto de partida de muchas aventuras, como yo le llamo, para muchísimos hogares”.
Hoy, con 100 mil hogares conectados en toda la provincia, aquella “aventura” experimental que nació en un patio de Sanagasta se convirtió en la política de conectividad más ambiciosa de la región, demostrando que Internet para Todos no olvida de dónde viene para saber hacia dónde va.
19 años después, Adriana Zárate, a 12 km de Olta, en el paraje La Huerta, en el departamento General Belgrano, demuestra su emoción por el reconocimiento de ser la clienta n° 100 mil. “Lo primero que hice fue entrar en Facebook, conectarme y mandar bien los audios, conectarme bien con las llamadas porque no se escuchaba bien cuando no tenía internet. Ni las llamadas ni los mensajes por WhatsApp llegaban rápido, hacían el circulito y teníamos que esperar un rato”, comentó.
“Recuerdo el día que no podía entrar, manejar bien el teléfono y mi hija me enseñaba. Cuando pude lo primero que entré a ver son fotos de artesanías de otros lugares para seguir trabajando con las artesanías mías. Claro, como inspiración, para mejorar los dibujos, ver las técnicas de otros artesanos, porque la calidad es la misma”, explicó. En ese sentido, destacó que junto a sus hijas ahora pueden conectarse con otros artesanos de lugares muy variados, incluso de otros países, ver otros trabajos, sumar ideas, que les pidan trabajos, que enseñen, entre otras cosas.
“Hasta un poncho a Alemania vendimos”, relató con alegría y aseguró que internet es una gran ayuda no solo en lo laboral, sino para que su familia pueda evitar el desarraigo a la hora de buscar nuevas oportunidades de estudio y capacitación.
El futuro llegó, hace rato. En Internet para Todos lo viven a diario. De la clienta 1 a la 100 mil.

