La presidenta de la Fundación Misión Esperanza, Hermana Theresa Varela, nacida en Cabo Verde y radicada desde hace 55 años en Argentina, dialogó con el equipo de Medios Provincia sobre su historia de vida, su pasión por el fútbol y el trabajo solidario que lleva adelante en Córdoba. En la antesala del partido entre Argentina y Cabo Verde, aseguró que vive el encuentro con emoción, pero sin elegir un bando.

“Tengo clara conciencia de que nací en Cabo Verde y amo mi tierra, pero me siento muy argentina“, expresó la religiosa, quien contó que antes de llegar al país vivió y se formó en Roma y Estados Unidos. Sin embargo, afirmó que fue en Argentina donde encontró un verdadero hogar.
“Me siento en casa, me siento familia. Los argentinos siempre fueron muy buenos conmigo y por eso me siento una argentina más“, sostuvo.
Una pasión que nació en la infancia
Theresa recordó que desde pequeña fue una apasionada del fútbol. En Cabo Verde jugaba con los chicos de su barrio y hasta andaba a caballo, algo que despertaba la sorpresa de quienes luego supieron de su vocación religiosa.
“Era muy machona. Cuando dije que quería entrar al convento, todos se reían. Hasta pregunté si las novicias jugaban a la pelota y cuando me dijeron que sí, decidí entrar ahí“, relató entre risas.
Fanática de River Plate, confesó que disfrutó de varias experiencias en las canchas argentinas, aunque una salida complicada por los incidentes entre hinchas hizo que dejara de asistir a los estadios.
“Que gane quien tenga que ganar”
Consultada sobre el encuentro entre Argentina y Cabo Verde, la religiosa evitó inclinarse por uno de los equipos.
“Que gane quien tenga que ganar, el que juegue mejor. Si Argentina gana, bien; si gana Cabo Verde, también. Lo importante es disfrutar del fútbol“, afirmó.
Además, destacó que una de las cosas que más admira del país es justamente la pasión con la que se vive este deporte.
La solidaridad como forma de vida
Desde hace años, Theresa Varela desarrolla una intensa tarea social al frente de la Fundación Misión Esperanza, en San Marcos Sierras, Córdoba, donde asiste a personas en situación de vulnerabilidad.
Reconoció que el contexto económico hace cada vez más difícil sostener la labor diaria, aunque destacó el acompañamiento constante de la comunidad.
“No tengo nada, pero a la vez tengo todo, porque la gente siempre ayuda. La fundación no es mía, es de todos“, señaló.
Un mensaje para vivir con más amor
Antes de despedirse, la religiosa dejó un mensaje para los riojanos y para todos los argentinos.
“No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a vos. Es algo tan simple y, sin embargo, muchas veces lo hacemos complicado“, reflexionó.
Finalmente, compartió una oración que la acompaña cada mañana: rezar tres Ave María para mantenerse firme durante el día, e invitó a quienes tienen fe a hacerlo como una forma de encontrar fortaleza y esperanza.

