La Dirección General de Niñez y Adolescencia alertó sobre un incremento de casos de niños y niñas que llegan al Hospital de la Madre y el Niño con presencia de sustancias psicoactivas en sangre. La directora general del área, Dra. Belén Carrizo, explicó que se trata de una situación de vulneración que comenzó a registrarse con mayor frecuencia desde agosto del año pasado y que tuvo un pico durante enero de 2026.
En comunicación con Medios Provincia, Carrizo detalló que actualmente se detectan aproximadamente entre 3 y 5 casos por mes, en niños que van desde recién nacidos hasta adolescentes de 11, 12 y 13 años.
Según explicó, existen distintas situaciones que pueden derivar en la exposición a estas sustancias. En el caso de recién nacidos, pueden presentarse síndromes de abstinencia o resultados positivos en sangre debido al consumo problemático de sustancias por parte de la persona gestante. También se han registrado casos vinculados a la lactancia materna, tanto por sustancias psicoactivas como por determinados psicofármacos.
En niños de mayor edad, en tanto, pueden producirse ingestas accidentales de sustancias que quedan al alcance de los menores dentro del hogar.
“Son casos aislados, pero no dejan de ser significativos y alarmantes por el crecimiento”, señaló Carrizo, quien remarcó que estas situaciones se presentan en distintos sectores sociales y no están vinculadas exclusivamente a una determinada condición económica.
¿Qué sucede cuando se detecta una sustancia?
La funcionaria explicó que, en muchos casos, los niños llegan al Hospital de la Madre y el Niño por otros motivos y, cuando no existe una causa aparente que explique determinados síntomas, se realizan estudios que permiten detectar la presencia de sustancias.
Cuando el resultado da positivo, se activa un protocolo de protección. El hospital, a través de la Oficina de Salud y Acceso a la Justicia, comunica la situación y desde la Dirección de Niñez se evalúa inmediatamente el riesgo existente dentro del grupo familiar.
La primera alternativa es procurar que el niño permanezca dentro de su ámbito familiar, con familiares ampliados que puedan garantizar su cuidado. Si se determina que existe un riesgo dentro del grupo familiar, puede disponerse una medida de protección excepcional, que implica que el menor permanezca temporalmente en el hospital bajo cuidado estatal hasta que estén dadas las condiciones para su egreso o su ingreso a un dispositivo de cuidado.
Carrizo aclaró que estas intervenciones no implican necesariamente una judicialización. La Dirección trabaja inicialmente bajo el sistema de protección integral de derechos y, cuando se dispone una medida excepcional que modifica al cuidador del niño, se realiza posteriormente el correspondiente control de legalidad. Además, dependiendo de cada situación, pueden efectuarse denuncias penales.
Cocaína, marihuana y benzodiacepinas, entre las sustancias detectadas
Consultada sobre cuáles son las sustancias que aparecen con mayor frecuencia en los análisis, la directora general de Niñez y Adolescencia mencionó cocaína, marihuana y benzodiacepinas.
Ante esta realidad, Carrizo destacó la importancia de la detección temprana y de la participación de toda la comunidad para evitar que estas situaciones se agraven.
En ese sentido, recordó que se encuentra disponible la Línea 102, un servicio gratuito que funciona las 24 horas para comunicar situaciones que involucren a niños y adolescentes. Además, las denuncias pueden realizarse con identidad reservada, una herramienta especialmente importante para familiares o vecinos que tengan temor a posibles represalias.
“Es importante poder intervenir a tiempo, de manera preventiva, con los niños, niñas y adolescentes”, sostuvo.
Finalmente, Carrizo señaló que desde el área se trabaja de manera articulada con las políticas de adicciones y el Ministerio de Salud para abordar esta problemática y fortalecer las estrategias de prevención, con el objetivo de llegar antes de que sea necesario reparar daños que pueden evitarse.

