Ocurrió en la zona sur de la ciudad. La mujer movilizó a los patrulleros de la Comisaría Tercera asegurando que perseguía a los delincuentes pasando el Puesto Caminero N°3. Cuando la policía la interceptó, admitió que vio circular el vehículo que su familiar había entregado hacía una semana y por el cual no existía denuncia.

Un insólito y desatinado episodio movilizó a los efectivos de la Comisaría Tercera en las últimas horas, tras una llamada de emergencia al 911 que alertaba sobre un presunto robo de vehículo en pleno desarrollo y una persecución a alta velocidad.
Según se informó, una mujer se comunicó desesperada a la línea de emergencias manifestando que le acababan de sustraer su automóvil y que ella misma lo venía siguiendo a corta distancia, sobrepasando el Puesto Caminero N°3 en la salida sur de la Capital.
Ante la gravedad del alerta, varias unidades móviles acudieron al lugar a máxima velocidad para montar un operativo cerrojo e iniciar la persecución del rodado. Sin embargo, al llegar al punto indicado e interceptar a la denunciante para coordinar el procedimiento, el hecho dio un vuelco totalmente inesperado.
La insólita confesión
Al frenar su marcha frente a los uniformados, la mujer reconoció que el auto no había sido robado en ese momento. En realidad, confesó que su propio hermano lo había empeñado una semana atrás a cambio de estupefacientes, situación por la cual no habían radicado ninguna denuncia policial en su momento.
Según explicó ante la sorpresa del personal policial, durante la jornada observó el vehículo circulando por la vía pública y decidió perseguirlo por sus propios medios, inventando el robo en el llamado al 911 para lograr una rápida respuesta de las fuerzas de seguridad.
Tras aclararse la insólita maniobra, el personal policial procedió a tomar las actuaciones correspondientes ante la falsa alarma y la irresponsable utilización de la línea de emergencias.

