El Gobierno reglamentó la ley que habilita a cobrar a los extranjeros no residentes que se atienden en hospitales públicos. Una medida que, si se contrasta con datos oficiales, apunta a resolver un problema más mediático que real y que parece orientada a movilizar a su base electoral en medio del descontento por la situación económica.

Uno de los efectos colaterales del creciente malestar de los argentinos con la situación económica es la proliferación de medidas que viene tomando el Gobierno con el bastante evidente objetivo de distraer la atención de la sociedad y, en particular, de los sectores que siente que conforman su base electoral. En este marco se inscribe una sucesión de iniciativas que tienen como destinatarios a los extranjeros y que suelen tener dos puntos en común: parecen coordinadas de antemano con las terminales mediáticas y digitales libertarias y, sorprendentemente, apuntan a resolver problemas que no tienen el mismo correlato en la realidad.
Inmediatamente tras la final del Mundial, se modificó la Ley de Migraciones para penar severamente los “mensajes de odio” producidos por extranjeros contra la Argentina (no hubo ni una sola denuncia que se inscribiera en esa nueva norma) y ahora llegó el turno de los límites a la atención médica, que apunta a terminar con ese fenómeno nunca comprobado del todo, llamado “turismo de salud”.
Esta semana, se anunció con bombos y platillos la implementación de una norma que formaba parte del Decreto de Necesidad y Urgencia 366/2025, firmado por Milei en mayo del año pasado. La norma determina que los extranjeros con residencia permanente mantienen el mismo acceso al sistema público nacional que los ciudadanos argentinos, mientras que quienes no tengan esa condición deberán presentar un seguro de salud o pagar previamente las prestaciones. Las emergencias deben ser atendidas independientemente de la situación migratoria del paciente.
Los datos que matan el relato del “turismo de salud”
La escasa relevancia práctica de la medida está marcada por la diferenciación entre extranjeros residentes y no residentes, dos campos que a menudo se intentan confundir deliberadamente. Argentina es un país con una tasa de ilegalidad de inmigrantes bajísima. Por lo tanto, una persona nacida en Paraguay, Bolivia, Perú o cualquier otro país que posee residencia permanente en la Argentina seguirá accediendo gratuitamente a los hospitales nacionales, según lo aprobado en la reciente norma.
El nuevo esquema alcanza principalmente a residentes temporarios, transitorios y turistas, que previamente al dictado de la norma, no llegaban a representar el 1% de la atención en hospitales públicos.
Históricamente, el sustento estadístico de las proclamas contra el uso de hospitales públicos por los extranjeros y el “turismo de salud” fueron cifras en las que aparecen juntos extranjeros afincados legalmente en la Argentina y personas que ingresan al país de manera transitoria para recibir atención.
En los fundamentos del DNU, el Gobierno sostuvo que durante 2024 los extranjeros representaron el 10,58% de los egresos de hospitales nacionales y estimó que las consultas de inmigrantes habían generado un gasto cercano a los $42.000 millones, mientras que los egresos hospitalarios habrían representado otros $72.000 millones. No obstante, la información publicada junto con la norma no explica qué establecimientos fueron considerados para calcular ese porcentaje ni diferencia entre extranjeros residentes y no residentes.
La inexistencia de una serie estadística nacional homogénea en este campo hace que validar ese porcentaje sea dificultoso y, según los datos disponibles, da toda la impresión que el Gobierno está mezclando en las cifras de su DNU a residentes con no residentes, con el objetivo de mostrar un porcentaje artificialmente alto que lo ayude a “vender” la medida.
Un relevamiento obtenido mediante un pedido de acceso a la información al entonces Ministerio de Salud mostró que en 2015 menos del 1% de los egresos de hospitales públicos del país correspondía a extranjeros que no residían en la Argentina. Los registros nacionales generales de egresos hospitalarios, en cambio, no incorporaron durante años una variable pública que permitiera conocer de manera sistemática el país de residencia del paciente.
Sin embargo, los números de algunos grandes hospitales bajo la órbita de Nación permiten observar las diferencias que pueden aparecer según la metodología utilizada. Uno de los ejemplos más significativos es el Hospital Garrahan. Durante todo 2024, el Garrahan realizó 407.704 consultas externas y sólo 1.876 correspondieron a pacientes con residencia en otro país, el 0,46%. Entre las 25.691 internaciones, 152 fueron de residentes en el extranjero, equivalentes al 0,59%, mientras que en Hospital de Día fueron 231 prestaciones sobre 34.475, el 0,67%.
Algo similar ocurre con el Hospital Nacional Posadas, uno de los establecimientos de alta complejidad más importantes del conurbano bonaerense. Datos difundidos por el Ministerio de Salud para los primeros siete meses de 2024 indicaban que 28.146 de sus 420.734 consultas habían correspondido a extranjeros, un 6,69%, sin discriminar entre residentes y no residentes. Pero la Memoria Anual 2024 del propio Posadas, cuando analiza los egresos según lugar de residencia, presenta otro cuadro. Sobre 17.768 egresos de internación registrados durante el año, sólo uno correspondió a una persona que residía fuera de la Argentina, concretamente en Paraguay. Esa cifra equivale aproximadamente al 0,01%. Otro 0,48% quedó registrado sin lugar de residencia especificado.
Los extranjeros en los hospitales de CABA y PBA
En un universo más amplio, ante una consulta específica del portal Chequeado, el Gobierno porteño sostuvo que los extranjeros no residentes representan menos del 1% de quienes utilizan el sistema público de salud de la Ciudad. Después de que CABA instrumentara en marzo de 2025 un mecanismo de identificación para pacientes sin residencia, entre marzo y septiembre del año pasado fueron identificadas apenas 69 personas sin DNI argentino alcanzadas por el circuito de facturación.
En la provincia de Buenos Aires, el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, aportó esta semana cifras específicamente referidas a extranjeros no residentes. Según el funcionario, ese grupo representa alrededor del 0,4% de las atenciones en guardias y el 0,5% de las internaciones dentro del sistema sanitario bonaerense. Se trata de una medición diferente de la que contabiliza pacientes nacidos en otro país y, por lo tanto, más efectiva para determinar si alcanza o no al universo afectado por la nueva normativa aplicada por el Gobierno.

