Hace poco más de medio siglo el Club Atlético Riachuelo vivió su día mas glorioso. La del primer ascenso al futbol grande la Liga Riojana, aquella tarde del domingo 10 de septiembre de 1972. Tuvieron que pasar 28 años desde aquellos fundadores que soñaron, cada noche, aquel día. Aquella pionera organización social y deportiva, hija del poético Tajamar, se construyó con embalajes y goles. Con nombres e ídolos propios –“los Tortilla” Mercado, referencia inseparable de la barriada-.

Desde hace unos años, el futbol –y el ciclismo- desaparecieron de la escena deportiva de la institución. Hoy es el básquet, -un “enclave-plaza” financiera estatal- el que lleva, con nueva ropa, los viejos colores. Todo un capítulo más complejo e interesado.
LA GLORIA DEL CAMPEON
Un año antes, la tarde del domingo 31 de octubre de 1971, Jose Sarquis hace 6 goles: Riachuelo 6 Caja de Ahorro 2. Seguramente, record todavía no superado en la provincia- y quizás país- de un zaguero central. Fue en la última fecha, cuando se les escapo el titulo ante Racing. Desde aquella tarde, algo quedo en el interior del capitán…
Septiembre de 1972: “el triunfo se basó en la voluntad de todo el grupo” dice, José Sarquis, entre lágrimas, “los jugadores nunca pedimos dinero para jugar, por eso se luchó todo el año. Alguna vez en la vida se tenía que dar la buena. Ya el año pasado perdimos el título -con Racing del 4 de junio- por muy poquito al final. Hoy somos campeones. La suerte esta vez nos ayudó, sobre todo San Román. Si había finales con San Vicente, nuestra defensa, creo, no hubiera aguantado. Nos falta un poco de delantera, pero la campaña fue muy buena”. Capitán y autor del gol del triunfo ante un juvenil Independiente, en la última fecha del torneo.
Por el “fixture” Riachuelo, después de ganar agónicamente, sufrió 90 minutos más para poder ser campeón. San Vicente, en el segundo partido, debía jugar con San Román, y ganar, para llegar a una final definitoria. Al final, será un duro 2 a 2 y “San Vishi” quedará, nuevamente, en la puerta del ascenso como en el 71, cuando lo perdió con Racing del 4 de junio.

“Honestísima labor de San Román, que al igual que Independiente supo dar un rotundo mentís a los feos rumores que circularon previo a esta jornada. En nuestro futbol la honradez quedo en alto”, sentenciaba la crónica deportiva de El Independiente. Sin la popular “engrasada”, en términos de la tribuna de aquellos años. Tanto que la figura del partido será Miguel Barrera, el “arquerito” de San Román. El joven que un año antes había integrado el equipo del Seleccionado de la Liga Riojana, que se consagraría campeón en la mismísima Bombonera: “Barrera, estuvo en una tarde que seguramente será inolvidable en su carrera”.
“Cuando termino el partido los de “San Vishi” nos puteaban de lo lindo, sobre todo Doña Delina”, recuerda -entre risas- “Toñito” Cabrera, “tuvimos que esperar un rato para salir del vestuario, después, como siempre, no hubo problema. Ya en la calle de la Oficial, conversábamos, nos abrazaban los mismos hinchas de San Vicente”. Esa tarde, también, será inolvidable para “Toño”. Se lo expreso dentro de la cancha, apenas finalizo el partido, Ricardo Rodolfo Quiroga: “usted jugo un partidazo, quiero entrevistarlo”. Por la mítica LV14, “Toñito” Cabrera tuvo, emocionado, su primera entrevista radial.
Fue la tarde consagratoria de Riachuelo, en parte gracias al partidazo de San Román, pero mucho más por el gol del capitán del equipo. Una culminación de un rendimiento “paso a paso” durante 21 fechas del torneo 1972. La tarde inolvidable para la barriada del “Tajamar”. Vecinos a los “Merengues” de Unión y al “Pozo del Puquial”. Tendrán que pasar 28 largos años, desde aquel 7 de diciembre de 1944 cuando un grupo de jóvenes con “largos picados en el lecho del rio”, concreten la fundación de un club. Fue en la esquina de la calle Joaquín V. González y el tajamar, limite “urbano” norte de la ciudad. Ese caluroso día nació un nuevo club, humilde como las aguas del viejo rio. Allí, en plena siesta, a la sombra de moreras, los fundadores parirán otro espacio de cultura popular: José Oviedo –su primer presidente- Leopoldo Vargas, Isidro Romero –secretario-, Neri Ávila, Benigno Moreno, Ricardo Vergara, Abel Romero, Eduardo Páez, Pedro Moreno-vicepresidente-, Néstor Gómez, Ricardo Mercado, Eduardo y Armando Mercado, Enrique Ávila, Dardo, Lidoro y Rufino Funes, Ángel, Aldo y Luis Pedraza, Carlos Agüero, Aristobulo Serio y Ricardo Mercado. Los colores elegidos serán, como algunos otros clubes locales, los de una institución afiliada a la AFA. “Yo propongo que sea blanca con una franja azul horizontal en el pecho” fue la moción de Cacho Ávila, tomando los colores del “Lobo” platense, Gimnasia y Esgrima”.

Con el tiempo se adquirió un terreno de 1.700 metros cuadrados, ubicado en la calle Joaquín V. González al 800.
Tres años después de este ascenso el 7 de diciembre de 1975, en el 31 aniversario de su creación, la Comisión Directiva, presidida por Abel Reyes Nieto y Ambrosio Diego Nievas como vicepresidente, lo festejaron con pala y cuchara de albañil. No hubo programa de actos. Se arremangaron, junto a los socios “para seguir trabajando sobre nuestro terreno”. Acompañaba, la crónica de El Independiente, una fotografía de socios levantando una tapia del club.
Limitados, económicamente, nuestros clubes, crecían desde una columna vertebral: muchos sueños, trabajo voluntario y solidario desde su gente. Desde el barrio…
EL “TURCO” JOSE SARQUIS: SIMBOLO DE AQUEL RIACHUELO
La tarde del domingo
La noche del sábado 9 de septiembre de 1972 no será una más para Riachuelo. En horas jugaba el partido de su historia. Ascenso o seguir jugando esas tardes semivacías de cada fecha. En el 71 se había escapado por muy poco ante Racing cuando la alegría, también por primera vez, se irá hasta el popular barrio 4 de junio. Por eso el sueño volvía cada nuevo año. Como el agua en el Tajamar. Milagroso, bajando desde las Padercitas hasta el límite cercano de Vargas.
José Sarquis es un joven que lleva la capitanía de su equipo. Por juego, y ascendencia, como un caudillo de dos tierras. Está rozando los 20 años. Esa noche duerme temprano. Sueña. Aparece metiendo el gol del ascenso. Lo grita con todo, corriendo hacia su gente, los hinchas, en el viejo teatro de la Liga. Se mezclan escenas. Está jugando siendo niño en una tierra lejana, que no es La Rioja. Esta su padre y otras personas, celebrando y bailando. Y, como a los hinchas, los abraza. Esta feliz.
“Estoy muy contento de haber ganado el título. También de haber convertido el gol del triunfo ante Independiente que, aunque no lo crean, lo soñé. Anoche, cuando dormía, lo soñé todo esto”.
El capitán se tendría que llamar José “Danas”, no Sarquis como, finalmente, le pusieron a su padre en Migraciones, cuando llego al país en 1928. Sarquis era el nombre de su padre cuando nació en Homs, en la lejana Siria. Danas, su apellido. Aquí, por error, su padre será Jorge Sarquis.
Como sus paisanos, saldrá con la valija cargada de telas por pueblos de Buenos Aires. Después de estar en la pampa húmeda, un día llego hasta Candelaria, en San Luis. Se encontrará, para siempre, con María Maldonado. Tendrán siete hijos. José, el capitán “del Tajamar”, el quinto vastago que nacerá en el valle de Calamuchita, Córdoba. Pocos años después, los “Sarquis-Maldonado”, llegarán hasta La Rioja. “Don Sarquis”, será uno de los tantos inmigrantes. En esas primeras décadas del siglo XX, cuando “en algunas provincias “los turcos” ocupan los primeros lugares entre los extranjeros”. En 1914, pocos años antes de la llegada de José “Danas”, “el número de inmigrantes sirios en La Rioja era mayor al de los españoles (341 y 315 respectivamente)”. En La Rioja y Catamarca “provincias sirias y libanesas, como Homs, Damasco, Monte Líbano y El Maten, fueron las mayores proveedoras de grupos migrantes” en el norte argentino (1).

En la nueva ciudad, a José lo esperan amigos y una pelota en un rio.
“Debute en el club a los 14 años. El “Gordo” Mercado era trabajador del Correo y siempre andaba con los bolsones llevando las cartas por las casas. Vivíamos por la calle Catamarca poco antes de llegar al rio, que en esos años no tenía puente. Ahí, nosotros jugábamos con la única lucecita que teníamos justo por un foco que daba al rio. Hasta la noche con toda la changada de la cuadra. Y en eso el “gordo” todos los días se paraba en la bicicleta y nos veía jugar. Y un día nos dice: “chicos vengan que quiero hablarlos. Soy de Riachuelo y tengo el equipo que juega en la liga. ¿No quieren ir a jugar en el estadio?”. Imagínate nosotros jugábamos ahí en el río, en la arena, nos lastimábamos con las piedras. Entonces nos dice “ustedes tienen que firmar nomas”. Un día vino, nos cargó y nos llevó hasta la Liga. Firmamos todos, y después fui el único que salió jugando. Ninguno de los otros changos llegó a jugar en primera”.
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“Entrenábamos cerquita de los monoblocks. Había dos canchas y siempre se hacían campeonatos. Fue ahí que empecé a jugar en Riachuelo. También jugábamos en el Puquial, que era de Unión donde estaban “Cafiro” Torres, el” Muña” Tejada, Adán Gaitán. Todos esos nenes.
“Cafiro” era un 9 de la puta madre. Un día estábamos en un partido de entrenamiento. Yo lo marcaba, entonces me pongo atrás de él. Resulta que cuando vino la pelota no sé cómo me la pico. No sé cómo hizo. La pelota hizo un giro, como un rulo, por un lado y él se fue por el otro. Me dejo parado en el medio. ¡No sabes lo que fue! muy pocas veces ves ese tipo de jugadas. No me la olvido nunca más. Vi pocos como él, porque tenía una calidad tremenda. Cafiro Torres, ¡que jugador!”.
1972, ASCENSO EN LA RIOJA CONCRETA
El Independiente de aquel lunes 11 de septiembre de 1972, mostraba en su tapa, junto al festejo de Riachuelo, la realidad de un país proscripto: Que La Rioja producía un “alza del costo de vida”; un Lanusse ante empresarios afirmando que “no era conveniente para el país que el 26 de mayo de 1973 se produzca un golpe de timón en la conducción económica”, y, lo que más inquietaba al poder militar y económico, que una encuesta reflejaba que en el país había “una mayoría peronista”. Por último, un título de la iglesia riojana de ese tiempo: “Un importante documento presentará el presbiterio”.
Meses antes, en marzo, con los equipos preparándose para el campeonato, “La revolución argentina” designaba “a su quinta administración provincial –Luchessi “reemplazando” a Bilmezis- desde 1966”. Era “además la 36° intervención Federal que impone a La Rioja el poder central”. La Rioja se convertía en la provincia con más intervenciones desde el poder central.
En ese marzo, “Chito” Zeballos -con la guitarra de Lalo Homer- volvío a cantar en su tierra. Habían pasado cuatro años. Canto “Cuando tenga la tierra”, en el Club Atlético Chilecito ante más de 2000 personas, en el Primer Festival Laboral, organizado por el Sindicato de los Trabajadores de la Industria Alimenticia de esa ciudad. COFILAR, obra del interventor Guillermo Iribarren, cobijaba cientos de obreros. Carlos Vilte, presidente de S.T.I.A. en su discurso de apertura elogio al extinto gobernador “cuya visión de futuro permitió que hoy nosotros podamos festejar este día porque tenemos una fábrica que es nuestra fuente de trabajo”.
A mitad de año, en agosto, la escuela ubicada en el barrio que peleaba el campeonato con Riachuelo, “General Belgrano” –N° 175-, tenía un solo baño para 400 niños estudiantes. “No tenemos técnicos ni fondos” expresaba el presidente del Concejo General de Educación. De sus aulas saldrán, sobre todo, jugadores para el club San Vicente.
Además, en este mes, la Policía Federal detiene a los sacerdotes Enri Hardi Praolini y al Antonio Gil. También a Carlos Illanes, militante de la juventud peronista. Los acuso de delito” por el hallazgo de explosivos y panfletos del ERP en cercanías de La Ramadita. Nunca se confirmó el origen, desde una investigación judicial fundada, sobre los explosivos y panfletos “encontrados”. Se iniciaba un sistemático ataque a la pastoral del obispo Angelelli.
Agosto terminará con la segunda visita del Club Atlético Boca Juniors a nuestra provincia. Jugó la noche del martes 29. “Honrosa derrota ante un Boca que no logro brillar” titulo la crónica pos partido de El Independiente. Triunfo boquense 3 a 1 ante el Seleccionado de la Liga Riojana, que tuvo una figura: Gregorio Toledo, arquero del Club Atlético Riachuelo. Jose Sarquis, desde el banco, fue el otro jugador aportado por el futuro campeón de la B., los dos únicos de esta división en aquel seleccionado riojano.
Cuando el año termine, el 2 de diciembre, nacerá el Sindicato de Empeladas Domesticas, en la capilla del barrio Tiro Federal. Ramona Ruartes de Pereyra será la delegada del barrio San Martin, Celodonia de Mercado en Alta Rioja, Juana Tello en San Vicente y María Luisa Tapia de Ceballos –madre de Sixto Ceballos y demás hermanos jugadores de Estudiantes y Riojano- en Santa Justina.
Trabajadoras de otros barrios, clubes, serán madres de hijos del futbol riojano.
“RIACHUELO: … Y EL SUEÑO YA ES REALIDAD”, El Independiente, lunes 11 de septiembre de 1972
“Le agradecemos a los jugadores y, también, a las chicas de la barra”, “Pocho” Oliva, DT campeón
La tarde consagratoria Riachuelo salía a la cancha con: Toledo; Sarquis y Rombola; Díaz, Naranjo y N. A. Reyes (C. Nieto); Morales, Gordillo, R. Brizuela, Santos y Luna (C. Silva). El Director Técnico era “Pocho” Oliva. El campeón, no ganaría ninguna de las tres ruedas -una de ellas, solo por diferencia de goles-. Independiente y San Vicente habían terminado en lo más alto en dos ruedas. San Román aportaba el goleador y revelación del torneo: Luis Mario Cabrera. 17 goles. Con más goles que años, el “Jotecito” de San Román con apenas 16 años, será el goleador de la “B” hasta 1975, cuando deje a San Román en la primera “A”, para irse a Huracán de Parque Patricios.
Aunque no gano ninguna rueda, Riachuelo fue el que sumo más puntos. Siempre peleo la punta, primero con Independiente y después con San Vicente. Empezó con Carrizo en el arco, después reemplazado por Gregorio Toledo hasta el final. El equipo tuvo fortaleza en defensa y en la zona media, con figuras como Rombola y Naranjo. Su delantera, a pesar del esfuerzo realizado, fue siempre “su talón de Aquiles”.
Riachuelo, se consagro, con 31 puntos; segundo San Vicente con 30 y tercero, asomando, Andino con 25. El “tripero” logrará el ascenso en el próximo año. El Juvenil Independiente –con la base del seleccionado campeón argentino- ganaría la primera rueda, terminará en el quinto puesto con 19 puntos. “Cajita” de Ahorro, ultimo con 11 puntos, pagará la multa. El, entrañable, Club Correo de un veterano “Talo” Buongiorno se salvará por un punto. Coronel Montes “al que mucho no se le puede pedir”, será parte del plantel. El locutor y jugador del ascenso pondrá lo suyo para que, en vez de multa, Correo “coma un asado”.
Abel Reyes Nieto, presidente de Riachuelo, pensaba en el futuro y la primera experiencia en la “A”: “Se ganó el título gracias al compañerismo de los muchachos. El año que viene habrá que buscar refuerzos. Pero también pensamos en lo social del club. Se ha adquirido un terreno frente al monoblock donde pensamos hacer nuestra casa, con instalaciones para cualquier beneficio”. Palabras -vigentes- para la historia. Testimonio de una época, donde los clubes, en su mayoría, se levantaban desde el esfuerzo colectivo y barrial. Sueños concretados por mano propia.
El Director Técnico del campeón fue Pedro Pablo Oliva. “Pocho”, para el futbol riojano lograba uno de sus primeros títulos. Quería volver a “su primer amor”: “Pienso dedicarme al club de mis amores, Independiente. Mi paso por Riachuelo fue muy agradable por todos aquellos que hicieron posible el título. En especial los jugadores, los dirigentes y también a las chicas de la barra”.
José Sarquis, también recuerda, entre risas, al “Pocho”: “Me encantaba irme adelante y Pocho me re puteaba para que no me vaya, no suba. Los changos me gastaban. Después en el partido final, ante la necesidad del gol, me dejo y así hice el gol”. “El turco” recuerda a uno de los puntales del plantel: “El Negro Naranjo fue un gran jugador, fundamental para el equipo. Fue mi compañero de zaga, de marca cuidando nuestro arco. También los changos Silva, Rombola, todos, fueron importantísimos para aquel ascenso.”
Para el periodismo, el “Negro” Guillermo Horacio Naranjo fue el “guerrero del equipo”. Con 22 años, siempre en la “B” desde los 14. “Riachuelo gano una guerra”, decía al final el” Negro” Naranjo. “Nos jugaron todos en contra. Muchos no querían que fuéramos campeones. Teníamos algunos jugadores suspendidos. De todo nos pasó”. Al final dejaba una compleja definición sobre su futuro y realidad de aquel futbol: “pienso que esta es mi despedida como jugador. Porque tengo muchos golpes y hasta ahora el futbol me ha absorbido tiempo sin ningún beneficio. Mi padre tuvo que ayudar, mantenerme. Y quiero trabajar”, concluía otro jugador clave en aquel Riachuelo.
EL SUEÑO DE CAMPEON
“Cuando vamos a festejar, a comer el asado y festejar en el club, me da un ataque de llanto. Lloraba y lloraba”, recuerda José Sarquis. Cincuenta años después vuelve a aquel momento “no paraba de llorar y me tuvieron que me tuvo que llevar mi hermano a mi casa. Me tuvieron que inyectar, porque estaba con toda la locura del campeonato y ya relajado de toda la tensión me paso eso y no pude festejar. Me acuerdo que fue mi madre, todavía la tengo en mi cabeza, y me pusieron una inyección. Me durmieron. Al otro día, ya de mañana, me levanto y me quería matar. No puede ser, pensaba, porque no había podido festejar con los muchachos, con toda la gente del club. Había soñado el gol, ese título y me pasa esto. Porque fue muy fuerte la emoción del ascenso en mi vida como jugador. Ese día fue inolvidable.”.

El campeón, un equipo joven con un promedio de 22 años, por fin llegaba a la “A”. El nuevo diario El Sol también recogía parte de la historia: el club vivió “los sufrimientos padecidos en 1950 cuando la Liga desafilió a seis equipos, entre ellos Riachuelo. Con jugadores libres que firmaron para Tiro Federal, como “Cacho” Contreras, Carlos Agüero, Luis Agüero y Lázaro Orquera.
Descendido, tuvo que participar en un torneo para ganarse el derecho de volver a la Liga Riojana. Tuvo que vencer a Vélez Sarsfield de Cochangasta, Banda Roja y San Martin.”
En 1973 el capitán no podrá disfrutar las tardes de sábado de la “A”. Con 20 años tendrá que ir al servicio militar. A “la Marina” – junto a “Cecconato” Herrera de Estudiantes y Leguiza de Defensores de la Boca- en Mar del Plata. Ahí tendrá tiempo para picados entre soldados y ser observado por clubes marplatenses.
Tiempo después, con “la baja”, volverá al club de sus amores que estaba, nuevamente, en la “B”. Desde entonces iniciara su paso por clubes de la “A”: un “reforzado” Riojano, Defensores de la Boca y otros. “Les dije a los dirigentes que quería jugar en la “A”. Unión era uno de los clubes que me pedían. “En cualquier club menos en Unión” me dijeron. Era de la contra, no querían saber nada que vaya ahí.” Después, entre 1979 y 1980, jugara en aquel gran Andino del Regional. Viajará por medio país llegando a semifinales, después de una primera ronda sensacional eliminando, entre otros equipos, a San Martin de San Juan. Hizo una gran zaga central con Mario Cuello. Manuel “Toto” Gaitán será el goleador de ese Regional que lo llevará hasta Estudiantes de la Plata.
“Este deporte me gusta de alma, desde niño”, continua el “turco” Sarquis. “Lamentablemente lo que aprendí fue por condiciones naturales. No tuve, aquí, alguien que me enseñara a corregir mis defectos. En La Rioja, todavía, hay una mentalidad que hay que renovar. Eso de recurrir, siempre, a “veteranos”. Con eso se deja de lado el surgimiento de nuestros jóvenes que, al no tener una posibilidad, se frustran y se desaprovechan”.
Aquel viejo Riachuelo tuvo su primavera florida. Jacaranda. José Sarquis, fue el símbolo de un equipo que busco, y conquisto, su primera “estrella”. La más alta de su historia. La del primer ascenso. Este 10 de septiembre, esa “estrella con franja azul”, cumple 54 años.
¡Salud! Riachuelo
(1) Julián de Luca, La inmigración sirio-Libanesa en Argentina

