La cardióloga Silvana Oliva Vidable advirtió que las enfermedades cardiovasculares pueden comenzar desde edades tempranas en las mujeres y destacó la prevención, los controles y la detección de síntomas.

Las enfermedades cardiovasculares representan una amenaza para la salud de las mujeres desde edades mucho más tempranas de lo que habitualmente se cree. Así lo explicó la cardióloga Silvana Oliva Vidable, matrícula profesional 2111, quien remarcó que la menopausia no marca necesariamente el inicio de estos problemas, sino que los factores de riesgo pueden estar presentes desde la niñez y durante las distintas etapas de la vida.
La especialista destacó la importancia de abordar la salud cardiovascular femenina con una mirada específica, teniendo en cuenta las diferencias biológicas, hormonales y metabólicas entre mujeres y hombres, así como los factores sociales que pueden influir en el cuidado de la propia salud.
Oliva Vidable recordó que la preocupación por la salud cardiovascular de las mujeres comenzó a adquirir mayor visibilidad internacional a partir de iniciativas de concientización impulsadas en Estados Unidos en 1997, bajo el nombre Go Red for Women.
También señaló que en Argentina se avanzó en este campo en 2005, cuando la cardióloga y hemodinamista Liliana Greenfield impulsó, mediante una iniciativa legislativa, la creación del área de Corazón y Mujer de la Sociedad Argentina de Cardiología.
La profesional explicó que estas iniciativas surgieron para visibilizar una realidad que requería mayor atención: las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte entre las mujeres y superan, en ese aspecto, a las enfermedades oncológicas.
La cardióloga explicó que las diferencias hormonales, anatómicas y metabólicas entre mujeres y hombres influyen en la manera en que se manifiestan las enfermedades cardiovasculares.
En ese sentido, indicó que el corazón femenino tiene dimensiones menores y que también existen diferencias en el tamaño de las arterias. Además, advirtió sobre la importancia de las alteraciones que afectan a los pequeños vasos sanguíneos del corazón, conocidas como enfermedad de la microvasculatura, y sobre las manifestaciones que pueden dificultar la identificación temprana de un problema coronario.
Estas particularidades hacen necesario prestar atención a síntomas que pueden pasar inadvertidos o atribuirse a otras causas.
Oliva Vidable puso el foco en la prevención y en la necesidad de reconocer cambios que aparecen durante las actividades cotidianas.
Como ejemplo, mencionó situaciones en las que una mujer que antes caminaba o trotaba sin dificultades comienza a agitarse más de lo habitual, o experimenta palpitaciones que antes no tenía mientras trabaja.
También señaló que una sensación nueva de angustia puede formar parte de las manifestaciones que merecen atención, especialmente cuando aparece junto con otros cambios físicos.
La especialista explicó, además, que las palpitaciones pueden sentirse de distintas maneras y en diferentes zonas. Algunas se relacionan con alteraciones del ritmo cardíaco, mientras que determinadas manifestaciones de la enfermedad coronaria pueden percibirse como latidos rápidos en el cuello.
Por eso, recomendó no desestimar síntomas nuevos ni asumir que necesariamente responden al estrés o al cansancio.
La cardióloga advirtió que distintas enfermedades y condiciones pueden incrementar el riesgo cardiovascular femenino.
Entre ellas, mencionó los trastornos de la tiroides, que pueden favorecer la aparición de arritmias cuando no están adecuadamente controlados. También explicó que durante el embarazo se producen cambios hormonales que pueden influir en la función tiroidea y aumentar la predisposición a alteraciones del ritmo cardíaco o trastornos hipertensivos.
Asimismo, señaló que la diabetes requiere una atención integral: controlar los niveles de glucosa no debe hacer perder de vista la posibilidad de que exista una enfermedad coronaria.
Oliva Vidable agregó que las enfermedades reumatológicas también merecen especial atención por su posible relación con problemas cardiovasculares.
Uno de los principales conceptos que destacó la especialista es que los problemas cardiovasculares no aparecen exclusivamente cuando llega la menopausia.
Si bien los estrógenos cumplen una función protectora en el sistema cardiovascular, la cardióloga explicó que los factores de riesgo pueden actuar mucho antes y acumularse a lo largo de los años.
En ese contexto, advirtió que esperar hasta la menopausia para prestar atención a la salud cardiovascular puede significar llegar tarde a la prevención.
La profesional explicó que existen factores modificables, como el tabaquismo y el sedentarismo, sobre los que es posible intervenir, y otros que requieren seguimiento médico específico, como determinadas enfermedades preexistentes.
También mencionó condiciones vinculadas al género, como el síndrome de ovario poliquístico, que puede asociarse con alteraciones metabólicas, trastornos de los lípidos e hipertensión arterial.

La prevención debe comenzar mucho antes
Para Oliva Vidable, el cuidado cardiovascular debe acompañar a las mujeres durante todas las etapas de la vida. La infancia, los años fértiles, el embarazo y la menopausia presentan particularidades que deben ser consideradas al evaluar los riesgos.
La especialista insistió en la importancia de prestar atención a los cambios físicos, controlar las enfermedades preexistentes y trabajar sobre los hábitos que pueden modificarse.
Su mensaje central es claro: la prevención cardiovascular femenina no debe postergarse hasta la menopausia ni limitarse a la aparición de síntomas evidentes.
La entrevista completa a la Dra. Silvana Oliva Vidable, cardióloga MP 2111, forma parte del programa Nuestra Salud, de Medios Provincia.

