La mejor liga del planeta baloncesto rompió filas este martes 20 de octubre con un ‘Opening Night’ electrizante: remontadas imposibles, noches amargas para los vigentes campeones y un despliegue de jerarquía que presagia un año de pura fuego y gloria.

La larga espera ha llegado a su fin y el majestuoso coliseo del baloncesto mundial ha vuelto a rugir. Este martes 20 de octubre arrancó oficialmente la temporada regular 2026-27 de la NBA, y lo hizo con una jornada de apertura que rozó el drama cinematográfico. Tres escenarios, seis titanes frente a frente y un mensaje claro para el planeta: esta campaña no concederá tregua a nadie.
Golpe de autoridad en el templo: los Sixers conquistan el Madison Square Garden
En la cuna del baloncesto, allí donde se rinde culto a los héroes, la noche prometía ser de fiesta para la parroquia neoyorquina tras la entrega de los anillos de campeones a los New York Knicks. Sin embargo, los Philadelphia 76ers se vistieron de verdugos para aguar el festejo con una lección de carácter y ganar 106-100.
Bajo el liderazgo febril de Tyrese Maxey (28 puntos) y el impacto inmediato de sus nuevas armas en el esquema de juego, Philadelphia silenció las gradas del Madison Square Garden imponiendo un ritmo físico infatigable en los minutos decisivos, demostrando que este año van decididos a reclamar el trono.
Hazaña de época en Detroit: la resurrección de los Pistons
Lo que parecía una velada plácida para la historia terminó convirtiéndose en un capítulo de épica pura. Los Detroit Pistons firmaron una gesta memorable tras remontar un abismo de 22 puntos en contra para terminar derribando a los Boston Celtics por un heroico 121-113.
Cuando el electrónico marcaba un aplastante 72-50 favorable a Boston en el tercer cuarto, el conjunto local sacó el orgullo de la ciudad del motor y desató un parcial demoledor de 23-0 en el último parcial, asfixiando por completo a la escuadra verde y sellando un triunfo que ya retumba en el inicio del curso.

El Thunder despliega su tiranía en San Antonio
Para cerrar un martes glorioso, el Oklahoma City Thunder demostró por qué parte como el gran ogro de la Conferencia Oeste. En un duelo de máxima exigencia física frente a los San Antonio Spurs, los de Oklahoma impusieron la ley del más fuerte para llevarse el botín de Texas por 116-104.
Con un intratable Shai Gilgeous-Alexander en modo superestrella —firmando una planilla de 32 puntos con ejecuciones frías como el hielo—, el Thunder neutralizó cualquier intento de rebelión de los locales y lanzó el primer aviso para el resto de la liga: la maquinaria está perfectamente engrasada.

