En comunicación con Carlos Casas, en el programa Mis Queridos Viejos, por Radio Provincia y Canal 13, Celeste Cañete brindó desde Buenos Aires un completo panorama sobre la expectativa que genera la llegada del papa León XIV a la Argentina y el clima social que atraviesa la capital.

La visita apostólica del Pontífice, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, representa un acontecimiento histórico para el país. Su agenda incluye encuentros institucionales y pastorales en Buenos Aires, Córdoba y Luján, además de reuniones con el presidente Javier Milei, autoridades religiosas, jóvenes y distintos sectores de la sociedad.
Uno de los datos destacados es el importante movimiento turístico que genera su llegada. Desde el sector turístico porteño estimaron que las actividades podrían convocar a más de un millón de personas, con visitantes provenientes de distintas provincias y países vecinos como Brasil, Chile y Paraguay. También se anticipó un fuerte movimiento hotelero, con establecimientos que podrían superar el 85% de ocupación. La ciudad cuenta con aproximadamente 400 hoteles y la demanda de alojamiento registró un incremento significativo.
Celeste también compartió detalles sobre los costos de hospedaje, las reservas, la organización de la ciudad, los operativos de seguridad y las modificaciones en la circulación que acompañan este acontecimiento.

Por otra parte, se refirió a la 35.ª Marcha del Orgullo LGBTIQ+, realizada el sábado 7 de noviembre, que tuvo una convocatoria especial y estuvo atravesada por el reciente ataque a mujeres trans en los Bosques de Palermo. Según informó la Defensoría del Pueblo porteña, al menos seis mujeres resultaron lesionadas durante las agresiones, una de ellas con heridas de mayor gravedad.
El hecho se convirtió en uno de los principales reclamos de la movilización, bajo la consigna “Cuando el odio avanza, el orgullo en las calles es resistencia”. Además, la marcha tuvo una modificación en su recorrido: debido al operativo de seguridad por la visita papal, la concentración se trasladó a la avenida 9 de Julio y la movilización avanzó hacia el Congreso, en lugar de finalizar en Plaza de Mayo.
Una comunicación que permitió conocer de primera mano cómo se prepara Buenos Aires para recibir al Sumo Pontífice y, al mismo tiempo, reflejar los acontecimientos sociales que marcaron la agenda de la capital argentina.
