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Gustavo Gabriel “Papilo” Olmedo, el arquero chileciteño desaparecido

Hoy se cumple un nuevo aniversario del golpe de estado de 1976, la dictadura militar más sangrienta de la historia del país. En Chilecito, todavía se recuerda a Gustavo “Papilo” Olmedo, arquero de la Selección Juvenil de la Ciudad y del Club Atlético Los Andes. (*)

“Éramos del mismo pueblo tres casas de por medio. Fui muy amigo, crecí con él y teníamos la misma edad. Era una persona muy inteligente, muy activa. Se destacaba en muchísimas cosas, especialmente en el estudio. Era nuestro arquero de la selección de Chilecito y para mí era como un hermano.”
Julio “chileno” Reynoso, goleador histórico del fútbol chileciteño

De físico privilegiado para el puesto. Además, Inteligente, adentro y afuera de la cancha. “Papilo” Olmedo fue el arquero titular de aquella Selección Juvenil de la Liga Chileciteña desde 1970. Ese grupo que salió feliz y lleno de ilusión aquella mañana, bien temprano, hasta la calurosa capital de la provincia. En la noche de aquel sábado 19 de diciembre de 1970, jugo la eliminatoria provincial. Parte del “Con miras al 78” un torneo nacional organizado por la AFA y auspiciado por la “Cabalgata Deportiva de Gillette”. En esa primera fecha del cuadrangular, Chilecito jugaba contra el Seleccionado de la Liga Riojana. Un gran equipo capitalino que sesenta días después se consagraría “Campeón Argentino Juvenil” en la mismísima Bombonera ante Mendoza. Aquella noche de clásico entre “moreros” y “cotudos” fue en el estadio ubicado en el histórico barrio de Vargas. Al final, fue victoria del Seleccionado de la Liga Riojana por 4 a 1.

Esa noche “Papilo” y sus compañeros sentían posible la victoria. El DT, Soledo de la “vieja guardia” les pidió garra, firmeza. También “toque y toque” para poder ganar. Esos jóvenes jugadores tenían el legado y peso de la historia. El Selección mayor de Chilecito todavía hasta esos años, emparejaba -y hasta ganaba- la estadística ante la capital. Justo desde esa década se empezaría a revertir, sobre todo a nivel de clubes y el futuro Torneo Regional.
“Papilo” en sus inicios en Los Andes de los Sarmientos fue número 9. Le gustaba jugar en el puesto. Encarar y meter su cuerpo entre los centrales. Hacer, gritar bien fuerte sus goles. En Chilecito, el arco del Seleccionado tenía una historia de grandes arqueros. En los 60 el “Tabo” Albornoz fue un puesto seguro en el Seleccionado. Un arquero que, seguramente, “Papilo” observo de niño en clásicos con la Capital. Esos clásicos de hacha y tiza “con los moreros” También cuando Catamarca o Santiago del Estero, caían derrotados en Chilecito en esos viejos Campeonatos Argentinos. Y como jovencito observando a Cesar “Pocholo” Castro. Arquero que empezaba a ser figura en ese comienzo de década. “Pocholo” seria, hasta mediados de los 80, “el arquero” chileciteño.


Pero “Papilo”, en ese juvenil, ya era un arquero de grandes condiciones. Pero esa noche en Vargas, no pudo con los goles del Seleccionado Riojano. La llamativa potencia y desequilibrio goleador de Mario “Pepe” Buteler, fue demasiado para la defensa y “Papilo”. En un minuto -cuatro y cinco-, “Pepe” Buteler hacia dos goles seguidos. Después, llegaba el descuento de Pinto para ponerse a tiro de empate. Pero, nuevamente, a los 70 minutos Mario “Pepe” Buteler ponía el tercero. Cuando el partido se terminaba “Tachin” Francisco marcaba el cuarto para el seleccionado de la Liga Riojana.
Este equipo pocas semanas después -entre enero y febrero del 71- se coronará “Campeón Argentino de Selecciones Juveniles”, en el estadio de la Bombonera venciendo 2 a 1 a Mendoza.
Uno de los campeones sería el “chileno” Reynoso. También otros tres compañeros de aquella Selección Chileciteña -Edgardo Basani, Jorge González y David Mercado- serán parte del proceso de aquella selección juvenil campeona.

LA QUEMA DE LIBROS Y LA DESAPARICION DE GUSTAVO “PAPILO” OLMEDO

El contexto de aquel futbol juvenil de diciembre de 1970, mostraba la compleja realidad política argentina. En términos de proceso histórico, desde 1930, el país había vivido más años de dictaduras que de vida democrática.
En ese diciembre El Independiente reproducía el informe “LA QUEMA DE LIBROS”. En lo concreto se preguntaba, si en esa Argentina se quemaban libros (“¿Se queman libros en la argentina de hoy?). Antonio Vega de DEA Distribuidores, en Buenos Aires, decía: “Antes se abrían dos o tres paquetes para ver el copyright, pero después de algunas presiones (…) se empezaron a abrir todos los paquetes, sin ningún tipo de discriminaciones. (…) deben pasar por la inspección de la SIDE (…) y la misma Cámara Argentina del Libro oficia de censora, a veces, pidiendo ver el libro antes de visar
factura.” Por su parte Boris Spivacov del Centro Editor de América Latina, ante esta situación expresaba que “hay que dejar que los libros circulen libremente y que se confronten, en el último de los casos, con otros libros.”

Hay otro hecho, muestra del “clima” de época. Sucedió a fines de noviembre, pero el diario lo desarrollaba el 3 de diciembre en una crónica desde Chilecito. Se titulaba, “UN CONCIERTO PARA RECORDAR”:
“Ante 300 personas, la pianista Adriana Waidatt y el violinista Cesar Llanos, dirigidos por la profesora Emilia Chade de Pagotto, ofrecían un concierto calificado por el público de “memorable”. Entre otros temas, se destacaron “Czardas” de Monti, “Rapsodia húngara” de Listz” Concierto en La menor” de Bach. Fue organizado por el departamento de Música de la Escuela Normal y la Comisión Municipal de Cultura.
Emilse, chileciteña, de 15 años, “es profesora superior de piano recibida hace pocas semanas en el Conservatorio Fracassi y es estudiante de 3° año de la Escuela Normal y Cesar, 21 años, chileciteño, con estudios cursados en el Conservatorio Provincial de Música de la capital bajo la dirección de Daniel Moyano”.
“Hoy siento tantas cosas por la música”, afirma Cesar, quien relata que a los 12 años ingreso al Conservatorio Provincial de Música donde le enseñaron Daniel Moyano y su esposa. También, después de contar, sobre la situación de la Orquesta de Cámara de la Provincia que integraba, concluía, ante la pregunta del cronista sobre la versión de una denuncia del gobierno de que todos los componentes de aquella agrupación son “comunistas”. La joven pianista, decía que “la mayoría de la gente de La Rioja sabe que es una falsa denuncia”, advirtiendo que esa acusación estaba dirigida a un riojano que “siempre dijo lo bueno y lo malo que pasa u ocurre en la provincia”.
Así como la quema de libros, considerados “subversivos y peligrosos” en muchas partes del país, en nuestra provincia era la difamación y el mote injurioso de “comunistas”. El diario El Sol, creado en 1972, constituyo toda una política editorial de la difamación, y persecución “macartista” a personas de toda la provincia. Entre ellos músicos que recorrían cientos de kilómetros por rutas de la provincia. Los difamados eran parte de la primera “Orquesta de Cámara de la Provincia”, entre los que estaban Daniel Moyano, Palmieri y otros grandes músicos.
Un hecho que anticipaba el terror del setenta y seis.

El 26 de marzo de 1976 “Papilo” tenía 19 años. Vivía en Córdoba donde estudiaba y cursaba el tercer año de Ingeniería. Ese día fue secuestrado y asesinado por un grupo de tareas de la dictadura cívico militar más sangrienta de nuestra historia. Su cuerpo fue enterrado como NN en el cementerio San Vicente de Córdoba.
En los primeros años del 2000, sus restos fueron encontrados por el Equipo Argentino Antropología Forense (EAAF). Pudieron ser devueltos a Chilecito en octubre del año 2003.
Regreso a su Chilecito. El pueblo chileciteño salió a las calles para ver pasar los restos de Papilo. Allí fueron los niños y jóvenes de las divisiones inferiores del Club Los Andes de Los Sarmientos. Se pusieron sus camisetas. El equipo completo como cuando entran a jugar para defender sus colores. Iban agarrados a una gran bandera con los colores rojiblanco de siempre. Esa mañana Gustavo Olmedo regreso a su tierra. Para que, por fin, lo pudieran despedir sus familiares y amigos. Y el pueblo. Al paso de sus restos, los vecinos se asomaban y lo despedían. Un golpe de caja acompaño todo el camino. Volvía a la tierra que sentía aquel cuando volaba en el arco de los Andes. En el aire, para quedar para siempre en la memoria de aquel futbol que nació al pie del Famatina. En la memoria de aquella Selección Juvenil. Con sus 15 años en el arco del Estadio de Vargas esa noche de verano capitalino. Con sus amigos del futbol y de la vida en Chilecito. Con el “chileno” Reynoso, el enorme goleador que lo recuerda siempre estudiando. “Papilo hacía de todo”. Lo recuerdan volando con sus rodilleras en su cuerpo bien grande. Apretando fuerte la pelota con sus manos. Bien grandes como los cerros protegiendo su arco.

Hoy las nuevas generaciones pueden encontrar parte de su vida en dos documentales. Recomendables para mantener viva su memoria. “La joya que se llevó la dictadura” fue realizado por “Interior Futbolero”, un espacio periodístico del futbol de ascenso del país. Y otro documental: “Deportes, desaparecidos y dictadura” basado en el libro homónimo del periodista y escritor Gustavo Veiga.

“Deportes, desaparecidos y dictadura: Gustavo Olmedo”


(*) Por: Lic. Víctor Contreras

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