El subsecretario de Educación municipal, Guillermo Pereyra, defendió el proyecto de puesta en valor del histórico sitio y aseguró que no habrá intervención estructural ni instalación de locales gastronómicos.

En medio de la polémica por el futuro de Las Padercitas, el subsecretario de Educación municipal, Guillermo Pereyra, salió a dar precisiones sobre el proyecto oficial y apuntó contra la “desinformación” como eje del conflicto.
“La situación es compleja, pero el punto de partida es la desinformación o no información suficiente, no solo del proyecto, sino también del convenio”, sostuvo el funcionario, en referencia a las críticas que surgieron en distintos sectores de la comunidad.
Según explicó, el plan se basa en un acuerdo firmado entre la Provincia y el municipio, con el objetivo de preservar el sitio histórico. “Desde el orden se suscribió un convenio con la municipalidad para poner en valor el lugar”, indicó.
En ese sentido, Pereyra buscó bajar el tono de la controversia y destacó las manifestaciones ciudadanas que se dieron en defensa del espacio. “La comunidad generó, sanamente, estos abrazos al lugar”, afirmó, aunque remarcó que muchas de las reacciones se apoyaron en información incompleta.
El funcionario también se refirió a algunas actividades recientes que generaron malestar, como producciones y eventos en el lugar. “Desconozco que se haya realizado un casamiento en Las Padercitas”, señaló, y agregó: “No fue oportuno realizar una producción de modas en el sitio”.

Respecto a la intervención prevista, Pereyra fue enfático en aclarar que no habrá modificaciones estructurales. “No es una obra que va a tirar paredes y levantar nuevas; el alcance está limitado a la preservación”, explicó, al tiempo que consideró que “el momento para intervenir es este, donde el sitio es preservable”.
En un contexto económico adverso, el funcionario reconoció las limitaciones presupuestarias, pero defendió la iniciativa. “Los recursos son escasos, pero hay que establecer prioridades, y debemos mantener nuestra historia”, sostuvo.
Finalmente, buscó despejar una de las principales sospechas que circulan: la posible explotación comercial del lugar. “El convenio no prevé ningún tipo de instalación de local gastronómico”, concluyó.

