El gerontólogo Dr. Hernán de la Vega Santangelo, matrícula provincial 1660 y nacional 101801, dialogó con el equipo de Medios Provincia sobre la importancia de los vínculos afectivos, la amistad, el amor y la sexualidad en las personas mayores de 80 años, destacando que la necesidad de relacionarse con otros no desaparece con el paso del tiempo.
El especialista explicó que los seres humanos son sociales por naturaleza y que la búsqueda de compañía, afecto y contención continúa siendo fundamental en todas las etapas de la vida. En ese sentido, señaló que el aislamiento y la falta de interacción pueden ser indicadores de problemas emocionales o de salud.
“Necesitamos siempre un vínculo con otra persona. La socialización es algo natural y nos mantiene vivos, con proyectos, esperanza y ganas de seguir adelante”, afirmó.

De la Vega Santangelo remarcó que, aunque las necesidades y formas de expresión cambian con los años, el deseo de compartir la vida con alguien permanece. “Existen matrimonios de 50 o 60 años donde el vínculo va mucho más allá de la sexualidad. Importan el compañerismo, la escucha, la comprensión y la compatibilidad entre las personas”, explicó.
Asimismo, indicó que es habitual que surjan nuevas relaciones afectivas en residencias para adultos mayores o espacios de convivencia. “Las personas buscan alguien que las acompañe, que comparta sus ideas, sus gustos y que les brinde contención emocional”, sostuvo.
Respecto a quienes atraviesan la pérdida de una pareja o de seres queridos, el profesional señaló que formar nuevos vínculos no implica olvidar a quienes ya no están. “Nadie reemplaza a nadie, pero la compañía de otra persona puede ayudar a aliviar el dolor y la soledad. Es algo natural y saludable”, expresó.
El gerontólogo también destacó la importancia de respetar la autonomía de los adultos mayores y evitar conductas sobreprotectoras que terminen limitando su independencia. En ese marco, subrayó la necesidad de que continúen tomando decisiones sobre su vida cotidiana, desde elegir su ropa hasta participar de actividades sociales.
“El autocuidado, arreglarse, salir, compartir con otros y mantenerse activo favorecen el bienestar emocional y cognitivo. Cuando una persona se aísla, aumenta el riesgo de depresión y deterioro de sus capacidades”, advirtió.
Por otra parte, hizo referencia a los efectos que pueden generar los períodos prolongados de internación, especialmente en terapia intensiva, donde el aislamiento y la desorientación temporal pueden afectar a los adultos mayores. Por ello, valoró la presencia de familiares y los entornos que favorecen el contacto con el exterior durante la recuperación.
Finalmente, recomendó a las familias estimular permanentemente la participación de los adultos mayores en actividades que mantengan activa la mente y fortalezcan los vínculos sociales. La lectura, los juegos de mesa, las visitas, las conversaciones y el acceso a información cotidiana son herramientas que contribuyen a preservar la autonomía y mejorar la calidad de vida.
“No importa solamente cuánto vivimos, sino cómo vivimos. Lo importante es mantener una vida activa, una mente estimulada y la posibilidad de seguir construyendo vínculos significativos”, concluyó.

