La contadora y asesora financiera Noelia Van Haaster dialogó con Medios Provincia sobre los mitos del amor, la “infidelidad financiera” y cómo la brecha de género afecta el bolsillo de las mujeres en el hogar. Una guía clave para ordenar la economía familiar.
La máxima popular dice que “el amor todo lo puede”, pero las estadísticas de las notarías y juzgados de familia muestran otra realidad: casi la mitad de las separaciones tienen un trasfondo económico.
En una reveladora entrevista con Medios Provincia, la contadora pública y asesora financiera Noelia Van Haaster (Matrícula CNV 2187 / SSN 106625) desmitificó la idea de que hablar de dinero con la persona que elegiste para vivir sea “frío o distante”. Por el contrario, lo planteó como el máximo acto de confianza y cuidado mutuo.
“La plata es el vehículo por el cual alcanzamos los objetivos: las vacaciones, la escuela de los chicos, un tratamiento de fertilidad… todo requiere dinero. Cuando te juntás con alguien, tenés que hablar de cómo se van a repartir los números”, explicó la especialista, creadora de la comunidad en redes @lachicadelbanco.ok.
¿Qué es la “infidelidad financiera” y cómo detectarla?
Uno de los conceptos más fuertes de la charla fue el de la infidelidad financiera, una práctica silenciosa pero destructiva que está a la orden del día. Según Van Haaster, se manifiesta de diferentes maneras:
- Gravedad alta: Ocultar deudas grandes o destinar fondos familiares a consumos adictivos (como el juego de azar).
- Hábito cotidiano: Esconder plata, prestarle dinero a amigos o familiares sin avisar a la pareja, o mantener inversiones y cuentas ocultas.
- Consumo individual oculto: Realizar gastos que no se blanquean por temor al reproche, como la compra de ropa o de contenido digital.
La teoría de los “potes de yogur vacíos”: ¿Por qué las mujeres no construyen patrimonio?
“La frase popular dice que las milanesas que compramos las mujeres son los cambios de auto de los hombres. Y es una realidad que veo todos los días en el consultorio financiero”. — Noelia Van Haaster.
Van Haaster introdujo una perspectiva de género clave al citar la teoría de “los potes de yogur vacíos” (de la economista Candelaria Botto). Esta teoría explica cómo, por una cuestión de inmediatez y rol de cuidado, las mujeres suelen gastar su dinero en consumos diarios que desaparecen, mientras que los hombres tienden a capitalizarse.
“Las mujeres vamos al súper, resolvemos el regalo del cumpleaños de las 5 de la tarde, la ropita de los chicos. Son gastos inmediatos que restan capacidad de ahorro. En mi práctica me pasaba ver hombres viniendo a abrir cuentas de inversión y, por el contrario, mujeres recién separadas que se quedaban ‘sin un cobre’ porque todo su ingreso se había ido en el día a día del hogar”, alertó la contadora, remarcando la importancia de detectar la violencia económica a tiempo.

