La Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional de la Primera Circunscripción Judicial de La Rioja continuó este miércoles con el juicio contra L.M.G., acusado por hechos de amenazas y lesiones calificadas en contexto de violencia de género y por abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo.

El tribunal está integrado por la jueza Sara López Douglas, quien lo preside, y los vocales Edith Agüero y Mauricio Pérez Mota.
En representación del Ministerio Público Fiscal intervino el Dr. José Olivero Icazatti; por el área de Niñez y Adolescencia participó la Dra. Alejandra Tello, mientras que la defensa del acusado está a cargo de la Dra. Gabriela Chanampa.
Durante la nueva jornada prestaron declaración dos testigos vinculados con una de las denunciantes. Sus testimonios fueron incorporados al debate y serán valorados por el Tribunal junto con el resto de las pruebas producidas durante el proceso.
La primera testigo fue una ex pareja del acusado, con quien, según manifestó, mantuvo una relación durante aproximadamente 13 años y tuvo tres hijos en común.
Durante su declaración relató presuntas situaciones de violencia física y psicológica que habría atravesado durante la convivencia. Entre los episodios mencionados, afirmó haber sido víctima de agresiones físicas y sostuvo que, en distintas oportunidades, el acusado habría intentado prenderla fuego.
También hizo referencia al consumo de alcohol y, posteriormente, de otras sustancias por parte del acusado. Según su relato, estas situaciones habrían coincidido con modificaciones en su comportamiento y con episodios de mayor violencia.
La mujer relató uno de los hechos que, de acuerdo con su testimonio, posteriormente derivó en una denuncia.
Según declaró, al regresar de su trabajo encontró al acusado consumiendo alcohol y se inició una discusión. Siempre de acuerdo con su relato, el hombre le habría solicitado dinero para continuar consumiendo y, ante su negativa, la habría agredido.
La testigo sostuvo además que posteriormente habría intentado prenderla fuego utilizando elementos combustibles que se encontraban en la vivienda.
La situación, según manifestó, se habría detenido cuando llegó uno de los hijos de ambos, quien intervino y logró que el acusado la soltara.
Luego, al advertir que una de sus hijas se encontraba escondida, la mujer abandonó la vivienda junto a ella y se dirigió a una dependencia policial, donde realizó la denuncia.
Durante su declaración, la testigo también se refirió al impacto que, según manifestó, tuvieron las situaciones denunciadas en su vida personal.
Indicó que inició un tratamiento psicológico y posteriormente recibió atención psiquiátrica. También mencionó episodios de autolesión que requirieron asistencia hospitalaria.
En otro tramo de su testimonio, señaló que posteriormente mantuvo contacto con otra ex pareja del acusado, quien le habría relatado una situación de presunto abuso sexual que involucraría a una hija del imputado.
El segundo testigo fue el padre de una de las denunciantes, quien explicó que no concurría habitualmente al domicilio donde vivían su hija y el acusado y que, por lo general, eran ellos quienes lo visitaban.
Manifestó que, desde su percepción, ambos aparentaban mantener una relación normal. Sin embargo, señaló que en distintas oportunidades observó moretones en el cuerpo de su hija, aunque en ese momento desconocía cómo se habían producido.
Según su declaración, tiempo después fue su hija quien le comunicó que había presentado una denuncia contra el acusado por un hecho de violencia.
Entre los hechos que forman parte de la acusación se encuentra una denuncia por un presunto delito contra la integridad sexual de una niña, cuya identidad se mantiene bajo estricta reserva para resguardar sus derechos.
De acuerdo con la acusación presentada en el proceso, los hechos habrían comenzado cuando la víctima tenía aproximadamente entre 8 y 9 años y se habrían extendido posteriormente.
En particular, se atribuye al acusado —señalado como padre biológico de la niña— un presunto abuso sexual con acceso carnal que habría ocurrido durante 2020, cuando la víctima tenía aproximadamente 10 años.
La causa continúa en etapa de juicio oral. Los testimonios incorporados durante las distintas jornadas serán analizados por el Tribunal junto con la totalidad de la prueba producida antes de adoptar una decisión.

