Este salto respecto a 2023 implicó la salida de US$965 millones, provocó merma en la producción, abandono de cosechas y el cierre de industrias transformadoras. Dos récords: 530% más de fideos y pastas y 315% más de carnes frescas y en conserva.

La foto, la película y la precuela. La apertura comercial indiscriminada que impuso el gobierno de Milei no sólo cambió la economía argentina desde el inicio, a esta altura son más que evidentes sus consecuencias para la producción, la industria y el empleo local.
Con el tipo de cambio atrasado, la Argentina se transformó en uno de los lugares del mundo más caros para vivir y, hasta dicho por extranjeros de visita, para comer. Peor aún, siendo uno de los mayores proveedores globales de proteína vegetal para alimentación animal y de algunos productos alimenticios elaborados para consumo humano.
La permanente apreciación del peso, la moneda que el entonces candidato calificaba de excremento pero que no pudo reemplazar por el dólar, ha generado que producir, industrializar y hasta comer sea cada vez más caro. Por competitividad, hasta exportar se torna muy difícil en muchos rubros.
Hace dos años se veían las filas de autos, ómnibus y camiones en las fronteras esperando para ingresar a los países vecinos, arrasar en los mercados y ferias limítrofes y pegar la vuelta con el triple de lo que se podía comprar en la Argentina por un mismo monto. Alimentos, higiene y limpieza eran la prioridad.
Eso mermó, cuando se quitaron los aranceles aduaneros y pegó el salto la importación, ahora sí de bienes de consumo, con un impacto letal para muchos rubros de producción nacional: textiles, ropa y calzado, pinturas, neumáticos, baterías, muebles, autos, motos, bicicletas y, claro está, alimentos de todo tipo.
Con la inflación de la canasta básica aún alta y el poder adquisitivo depreciado, minado por los aumentos desmedidos en los alquileres, las tarifas y los servicios, el consumo interno se fue apagando y las primeras y segundas marcas también. Surgieron más “propias” de los súper y “blancas” con un claro origen importado. Al ritmo que cerraban algunos proveedores locales, los mayoristas y mercados concentradores le hicieron espacio a las pymes que resisten y completaron su oferta con importados.
Si antes la compra mensual o comunitaria era para ganarle a la inflación, ahora la visita diaria a los comercios es por la mínima disponibilidad de recursos para la alimentación cotidiana. El alfajor y el superpancho ya son parte de una dieta cada vez más pauperizada. Fideos, arroz, lentejas y algo más se repiten día tras día. Carne, leche, pan y yerba son lujos en esta nueva realidad.
En paralelo, y aún con los innumerables inconvenientes que enfrentan, las cooperativas y los productores agroecológicos empezaron a ganar lugar, no sólo por una mayor conciencia de la alimentación sana, y la óptima relación precio/calidad, sino por las ferias municipales y los mercados comunitarios que se multiplicaron por todo el país.
Por eso resulta interesante analizar el informe del Centro de Economía Política Argentina sobre la evolución de las importaciones de Bienes de Consumo por actividad y por empresa durante el primer semestre de 2026, comparándolas con el desempeño registrado en igual lapso de 2023. Porque no sólo cambiaron los hábitos de consumo, también se reseteó la dinámica de la industria local de alimentos.
Aunque en el texto no se hace mención, es bueno recordar que la inflación general acumulada en el primer semestre de 2023 fue del 50,7%, aunque en alimentos sumó 55,6%, según el INDEC. En igual período de 2026, ambos datos dieron 16,8% y 17,8% en cada caso. En aquel año, el consumo masivo (alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza) creció en el período un 2,7% en forma interanual, mientras que en el corriente se registró una caída del 2,9% a/a.
En ese entonces los ingresos no le ganaban a la inflación, ahora, aún con un nivel menor, tampoco. Pero el cierre de 35.000 empresas y la pérdida de más de 340.000 puestos de trabajo formales en este lapso tienen su incidencia. Menos producción, menos actividad, menos asalariados, menos ingresos disponibles, menos consumo.
Las alimenticias locales que más importan
Según el estudio de CEPA, en el primer semestre de 2026 se importaron en promedio un 50% más de alimentos que en igual período de 2023. Ese volumen ingresado implicó además la salida de US$965 millones. Pero en este sector hubo aumentos récord en algunos segmentos: fideos y pastas +530,8%, carnes frescas y en conserva +315,2%, aceites y grasas +93,9% y panadería +90,1%.
Las principales veinte empresas de productos alimenticios explicaron el 49% del total importado, de las que 17 ya operaban en 2023. Encabezaron el ranking Nestlé con US$62,6 millones (+31%), Swift Argentina con US$8,2 millones (+11.938%) y Quickfood con US$34,5 millones (+46%).
Fideos y Pastas: las primeras tres concentraron el 60% de las importaciones totales. Lideraron Arcor con US$4,5 millones (no realizaba importaciones en 2023), Conyntra con US$2,3 millones (+595%) y Coto con US$1,3 millones (+932%).
Carnes Frescas y en Conserva: dos firmas concentraron casi la mitad de las compras externas: Swift con US$46,4 millones (+11.521%) y Quickfood con US$33,2 millones (+47%).
Aceites y Grasas:Arcor explicó por sí sola el 38% del total importado con US$14,6 millones (+166%), seguida por Mondelez con US$6,7 millones (+18%) y Lodiser con US$4,5 millones (+4.536%).
Panadería: irrupción de cadenas de supermercados. El ranking lo lideró Establecimiento Las Marías con US$9,6 millones (+8%), secundado por Coto con US$5,3 millones (+112%) e INC S.A. (Carrefour) con US$4,5 millones (no realizaba importaciones en 2023).
Chocolates y Confitería: las dos primeras firmas explicaron el 52% del total importado: Ferrero Argentina con US$17,1 millones (no realizaba importaciones en 2023) y Mondelez con US$15,7 millones (+105%).
Entre las frutas y verduras que se producen en el país que compitieron con un mayor ingreso de importadas en el primer semestre se destacan papas y cebollas de Brasil, uvas de Brasil, Chile y Perú, manzanas, paltas y ciruelas de Chile, y naranjas, limones y pomelos de Chile, Perú, España, Israel y Egipto.
FUENTE: TIEMPO ARGENTINO.-

