Con más del 96% de las mesas escrutadas, el actual presidente cosechó el 51,7% de los votos ante el postulante del Partido Liberal. El histórico dirigente del PT reasumirá la conducción del país el próximo 5 de enero, logrando por primera vez desde el retorno de la democracia dar vuelta un resultado adverso de primera vuelta.

En una definición electrizante y sin antecedentes en la historia democrática reciente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva concretó una histórica remontada en el balotaje de este domingo y se consagró presidente reelecto de la principal potencia sudamericana. Superado el 96% del escrutinio oficial, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzó el 51,74% de los sufragios frente al 48,26% obtenido por el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro.
El triunfo le permitirá a Lula reasumir el Ejecutivo nacional el próximo 5 de enero para encarar su cuarto mandato presidencial. La victoria adquiere un valor estratégico trascendental para la izquierda latinoamericana, que consigue retener su principal bastión ideológico en la región frente al avance de las fuerzas conservadoras.
La clave del vuelco electoral —tras haber caído por dos puntos en el primer turno del 4 de octubre— radicó en una profunda reestructuración de la estrategia oficialista liderada por el diputado André Janones, quien desplegó una agresiva campaña digital enfocada en las redes sociales. A este fenómeno se sumó una masiva movilización militante en las calles y una reducción estratégica del nivel de abstención en los sectores de menores recursos, histórica base electoral del PT.
Pese al éxito en las urnas, el mandatario reelecto enfrentará un escenario complejo para los próximos cuatro años, condicionado por un Congreso con fuerte presencia de bancadas de centroderecha y del bloque bolsonarista, con el desafío de garantizar la gobernabilidad y el crecimiento económico.

