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La misteriosa vida de la última novia de Jeffrey Epstein, una odontóloga bielorrusa heredera de 100 millones de dólares

Karyna Shuliak llegó a EE.UU. en 2010, a los 20 años. Los comienzos de la relación, los problemas sexuales, los pedidos para que no saliera con otras chicas y el último llamado del magnate antes de morir.

Un discreto consultorio odontológico en el centro de Brooklyn. Un paciente llega por un dolor súbito en una muela y la urgencia es atendida por una doctora sonriente que lleva en un prístino ambo blanco y habla con un acento metálico, proveniente de Europa Oriental. Es la doctora Karyna Shuliak. Tiene 37 años, pero parece de mucho menos. Es alta y ostenta una belleza armónica e innegable. Es una bielorrusa que llegó a Estados Unidos 16 años antes. En la Universidad de Columbia le reconocieron algunas de las materias que había dado en su país natal (había cursado cuatro de los cinco años de odontología en Bielorrusia) y en tres años se recibió en Estados Unidos; luego cursó algún posgrado. En el medio, cuando su visa estaba por vencer, se casó con una hermosa mujer y obtuvo la Green Card y con ella la residencia. Al año presentó los papeles de divorcio.

Karyna Shuliak, aunque el paciente todavía no lo supiera, no necesita el dinero de la consulta de urgencia. Heredó 100 millones de dólares. Pero pese a que quien le realizó el legado murió hace siete años, todavía no ha podido cobrar lo que establece el respectivo testamento.

La Dra. Karyna Shuliak fue la última novia de Jeffrey Epstein y fue él, el financista que murió en prisión acusado de varias decenas de delitos sexuales, quien la nombró su principal heredera. Estuvieron juntos casi ocho años y ella fue la destinataria del último llamado que él realizó desde la cárcel.

Fuente: TN

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