La aparición de un streaming catamarqueño que se adjudica el origen de la Chaya volvió a poner en discusión una cuestión que atraviesa al folclore del Noroeste Argentino: ¿de dónde viene la Chaya y qué provincia logró convertirla en una expresión de identidad propia?
En este contexto, el referente cultural Walter Montivero planteó que es necesario distinguir entre el origen del ritual y el territorio en el que alcanzó mayor desarrollo y difusión.
“La Chaya como ritual es riojana por expansión. El ritmo es de todo el Noroeste”, sostuvo.
Montivero remarcó que la tradición no puede analizarse únicamente desde la existencia del Festival Nacional de la Chaya, sino también desde la permanencia de la ceremonia y de las prácticas culturales vinculadas a ella.
“La Rioja es la provincia donde más se difundió esta fiesta, no solo el festival, sino la ceremonia, el ritual en sí”, explicó.
La discusión vuelve así sobre una característica propia de las expresiones folklóricas del NOA: muchas de sus tradiciones atraviesan límites provinciales y forman parte de un patrimonio cultural compartido, aunque determinadas comunidades las hayan incorporado con mayor fuerza a su identidad.
En ese sentido, la polémica generada en redes y espacios de streaming puede terminar abriendo una discusión más amplia: no solamente sobre quién puede atribuirse el origen de la Chaya, sino sobre cómo cada provincia interpreta, conserva y transmite una tradición que forma parte de la cultura del Noroeste.
Montivero también recordó un viejo dicho: “No importa si hablan mal o bien, importa que hablen”.
Y, más allá de la polémica puntual, el debate vuelve a poner a la Chaya en el centro de la conversación cultural.

