Informes oficiales detectaron tramos no aptos para el baño en puntos muy concurridos por presencia de Escherichia coli

Cerca de la playa de Canasvieiras, Martín Morello, un empleado bancario de 42 años que llegó desde Rosario con su pareja y dos hijos, camina con bidones de agua mineral por la calle arenosa. Se dirigen al departamento que alquilaron para pasar 15 días. “No es solo para tomar. Usamos esta agua para todo. Para lavarnos los dientes, lavar la fruta y hasta para cebar el mate aunque sea con agua hervida”, dice. El cuidado no es paranoia, sino aprendizaje. “El primer verano que vinimos, uno de los chicos terminó con vómitos y diarrea. Ahora preferimos no arriesgar”, agrega. La escena se multiplica este enero en Florianópolis, donde miles de argentinos pasan sus vacaciones con una consigna clara: disfrutar del mar, pero extremar precauciones.
La preocupación no surge de rumores, sino de datos oficiales. En pleno pico de temporada, el estado de Santa Catarina –que abarca a Florianópolis– atraviesa un aumento de cuadros de enfermedades diarreicas agudas, un grupo que incluye a la gastroenterocolitis. Advierten que el riesgo no está distribuido de manera pareja, no se trata de playas “cerradas”, sino de sectores específicos donde el contacto con el agua puede implicar un mayor peligro sanitario. La información se vuelve clave para prevenir cuadros que, aunque muchas veces son leves, pueden opacar unas vacaciones y, en grupos vulnerables, derivar en complicaciones.
Los números ayudan a dimensionar el fenómeno. Según el tablero oficial del Ministerio de Salud de Brasil, basado en el sistema nacional de vigilancia, Santa Catarina registró 10.649 casos de enfermedades diarreicas agudas desde el inicio de 2026 hasta el 15 de este mes. El propio Ministerio define estas enfermedades como cuadros con tres o más episodios de diarrea en 24 horas, con o sin vómitos, fiebre o dolor abdominal, y aclara que el monitoreo se realiza a través de unidades centinela del sistema público de salud para detectar aumentos inusuales y posibles brotes asociados a factores ambientales, alimentarios o hídricos.
Fuente: LN

