Manifestaron su malestar por la situación actual de la Iglesia Las Padercitas, denunciando la falta de apertura del templo para celebraciones religiosas, mientras que —según aseguran— sí se habilita el espacio para otros eventos.

El reclamo apunta a que el lugar no está disponible para la realización de misas u otras actividades propias de la comunidad, pero en las últimas semanas habría sido utilizado para una producción de modelos, una degustación de vinos e incluso un casamiento puntual.
“Queremos que la iglesia esté abierta para la gente, para lo que fue creada”, expresaron vecinos, quienes consideran que se está desvirtuando el sentido del espacio religioso.

Además, señalaron que no han obtenido respuestas ni por parte del Obispado ni de la Municipalidad, pese a los reiterados pedidos para regularizar la situación y garantizar el acceso de la comunidad.
El malestar crece en el barrio, donde los vecinos insisten en que se prioricen las actividades religiosas y se brinde una explicación clara sobre los criterios de uso del templo.

