Carlos Zotelo, exdirector nacional de Pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional y licenciado en Ciencias de la Atmósfera del CONICET, explicó en comunicación con el equipo de Medios Provincia qué es el fenómeno de El Niño, cómo se determina y cuál puede ser su impacto en distintas regiones de Argentina.
Zotelo explicó que El Niño es un fenómeno que se desarrolla en el océano Pacífico central y que se caracteriza por un calentamiento de las aguas por encima de los valores normales. Para que sea considerado un episodio de El Niño, la temperatura del océano debe mantenerse al menos medio grado por encima de lo normal durante tres meses consecutivos.
En el caso contrario, cuando se registra un enfriamiento de medio grado por debajo de los valores normales durante tres meses consecutivos, se habla del fenómeno de La Niña.
El especialista aclaró que la presencia de El Niño no significa necesariamente que vaya a llover más en todo el territorio argentino. “La gente cree que va a llover en todos lados”, señaló, y explicó que el fenómeno tiene diferentes niveles de influencia según la región.
En Argentina, El Niño suele generar una señal más marcada en zonas del Litoral y algunos sectores del noroeste de la Patagonia, mientras que en otras regiones su influencia es mucho menor o prácticamente no presenta una señal directa.
En este sentido, Zotelo destacó que en sectores como el sudoeste de Buenos Aires y algunas zonas del este y centro del país, la relación con El Niño puede ser mucho menos significativa. Incluso explicó que durante La Niña existen regiones, como sectores cordilleranos del norte argentino, donde pueden registrarse mayores precipitaciones de lo habitual.

La Rioja y la región cordillerana
Al referirse específicamente a La Rioja, Catamarca y San Juan, el especialista explicó que el comportamiento de las precipitaciones en la zona cordillerana no depende exclusivamente de El Niño o La Niña.
“Tenemos otros índices” y fenómenos que también intervienen en el comportamiento de las lluvias, explicó Zotelo. Estos factores pueden combinarse y actuar en un mismo sentido, favoreciendo períodos con mayores o menores precipitaciones en determinadas regiones.
Por eso, remarcó que no resulta correcto atribuir automáticamente una temporada lluviosa o seca a la presencia de El Niño.
Un fenómeno fuerte, pero no necesariamente catastrófico
Consultado sobre el actual episodio de El Niño, Zotelo sostuvo que se trata de un fenómeno fuerte, incluso más intenso que varios de los registrados en los últimos años.
Sin embargo, aclaró que la intensidad del fenómeno no implica necesariamente que vaya a producir consecuencias catastróficas.
En ese sentido, explicó que para realizar comparaciones históricas confiables es necesario tener en cuenta la calidad y estandarización de las mediciones meteorológicas. Los registros científicos con criterios estandarizados sobre el océano Pacífico se consolidaron especialmente desde la década de 1950.
“Cada uno medía a su manera”, explicó el especialista al referirse a los registros anteriores, y destacó la importancia de los protocolos establecidos posteriormente por la Organización Meteorológica Mundial, que permitieron que las mediciones se realizaran bajo los mismos criterios y estándares.
De esta manera, Zotelo remarcó que para analizar la evolución de El Niño y determinar sus posibles impactos es necesario observar no solamente la intensidad del fenómeno, sino también cómo interactúa con otros patrones atmosféricos y oceánicos que influyen sobre el clima de cada región.
